jueves, 26 de agosto de 2010

Digamos que.


Supón, Supónte,
que tengo rabia, que estoy enferma,
que estoy atravesando un mal sueño
-decir pesadilla es el colmo del fatalismo-
te voy a morder, desde ya lo siento,
anticipo el pedido de perdón,
te voy a morder si te animás a acariciarme.

Imagina,
que camino inútilmente en círculos
y me estoy enojando con mi necedad,
si alguien se pone en el camino y me marca mi error
va a ser como inducirme a reconocer
que me enredé toda y tanto y no puedo escapar.

Deduce
cuáles cambios, cómo sucedieron,
cuánto me afectaron,
te invito a recorrer conmigo el círculo,
buscando las explicaciones.



Digamos que,
estoy eligiendo las palabras menos punzantes para decir que
tengo ganas de reventarme la cabeza contra la pared.

O

Digamos que,
no es un buen momento para las relaciones sociales,
estoy en la situación ideal para raparme la cabeza y encerrarme en un monasterio,
voto de silencio y castidad, ayuno y oración,
todo el maxi-combo incluído.
La situación es ideal.

Reconozcámoslo:
Sería inútil.
Razones:
Se me pasa rápido el bajón,
y ya querría salir,
y el pelo tarda mucho en crecer.

6 comentarios:

Berta la Mamerta dijo...

Me parece maravilloso, también me define. Gracias.

Berta la Mamerta dijo...

Me parece maravilloso, también me define. Gracias.

Mateo Gómez dijo...

Genial. Simple, sencillo, genial.

Viperhoot dijo...

Simple pero hermoso.
Directo pero perfecto :)

EnKit0 dijo...

Coincido con Viperhoot, muy hermoso n.n

Anónimo dijo...

Me encanto!