jueves, 29 de marzo de 2007

Huellas en mi camino.

Mi inconsciente últimamente trabaja mucho, arduamente.
Cada noche es un sueño, cada sueño me perturba de alguna u otra manera.

Y en todos mis sueños, los más incontrolables, te vuelvo a ver,
incorpórea y amada presencia, llena de tiempo pasado, rebosante de vitalidad...
Mis risas infantiles estuvieron plagadas de tus caricias maternales
y tus historias viejas me hicieron creer en lo soñado, vivir de ilusiones improvisadas,
y pensar cada día en mi futuro que quiero que sea contado como un pasado,
alguna vez, como historia de niñez, como cuento de primavera...
Nunca hubo princesas ni magia en tus palabras,
nada de ilusión, nada de ideologías, nada destacable...
La vida real, dolorosa y punzante...con el colorido de la gama de los colores verdaderos.

En las siestas, nos perdimos en el sueño
y compartimos más de un momento, igual a otro anterior.
Rutina adorable.
Yerba mate con historias, el pasillo moteado de sombras
y la eternidad por delante...Cuentos y moralejas innatos, salidos de tu alma hacia la mía
Fuimos amigas; sí, contigo empecé a reflexionar
y pronto, muy pronto, dejaste de entenderme
pero nunca de oírme...

Yo sabía que llegaría este día,
desde que me mostrabas tus alhajas olvidadas
y me contabas sobre tu juventud,
yo sabía que llegaría el día
en que sólo yo guardaría en mi memoria
tantos momentos que te hicieron feliz...
Sabía que llegaría el día en que te extrañaría realmente
y no podría calmar mis angustia con tocar tu puerta
y esperar que ma abras...
Sabía, siempre supe, que llegaría el día en que no estarías para abrirme...

Tus arrugas se hicieron más profundas, tus cabellos más nevados,
Y tu cuerpo se achicó demasiado, te volviste tan pequeña y frágil.
Desde aquella maldita tarde en que caíste, caíste realmente...
toda la vida nuestra, todo el futuro se alteró, y se quebraron las emociones...
como si fuera una broma divina, un mal chiste de Dios
sonaba una querida canción, sin saberlo todavía,
yo cantaba y vos sufrías.


A partir de ese momento, un torbellino de momentos...
Todo un año, lleno de delirios que no te incluían
y sueños fugaces en los que no estabas
y realidades, apenas logradas, en las que eras más una espina que una flor...
Te dejé olvidada, como un delirio entre otros,
me molesté muchas veces con vos por cosas de las que no eras responsable
Debía sonreír en vez de regañar, debía ser más infantil que madura,
para comprenderte con mi pequeña alma, llena de tus juegos, tu nueva etapa...

Yo era joven, todavía lo soy; y perdida en la alegría
me dejaba llevar por la sonrisa fácil, por las bromas rápidas y espontáneas
de un grupo de personas que quizás pronto no se acuerden más de mí...
Personas que entran y salen de mi vida,
como yo lo hago día a día de muchas otras vidas, sin intención de quedarme y establecerme...

-Este tiempo es un tiempo de relaciones falaces,
y podemos creernos amigos,
pero sólo basta una distracción para olvidarnos...-

Y yo, siempre presente para vos; no lo supe ver en su momento,
te olvidé quizás, te consideré un peso
te fallé como familia y amiga, te fallé como pilar
y dejé de ser la nena que jugaba con vos
para ser una más, dentro de una masa egoísta y juvenil...

Pero te acompañé, creo, lo más que pude, como pude
porque vos me enseñaste el camino, sin saberlo,
y me llenaste la mente de ideas nuevas cuando niña,
y me remendaste el ánimo con tu simpleza senil...
Y te debo tanto, y pude darte más...
No lo hice.

Me faltó voluntad, me faltó la fuerza para sostener una de tus sonrisas inocentes, me faltó tu risa para recordar que la vida es más que juventud y chiste, o búsqueda de alegría...
¿De los errores se aprenden? Aprendí, nuevamente con vos, a aprovechar...
Cada momento que es, que será...Cada risa honesta, cada simple acción....




Y en mi sueño te reías, amada mía,
como hace meses no te veo reír
como hace meses no te puedo recordar...
Y me dije, al verte de nuevo riendo,
"esta vez tengo que aprovechar".
Y desperté, y el sueño se esfumó...


El calor de la habitación me hizo recordar todo lo real que intento evadir. Pleno marzo, con calores exagerados. Ruidos de construcción y vida; y la rutina de siempre, rutina aburrida. Y no estás, para hacerme regañar, para quebrarme con una mirada o un capricho, para pellizcarme los brazos cuando te hago enojar o con intención de hacerme reír...Tu última frase a mí, antes de dormirte profundamente y para siempre, fue una advertencia usual, medio en broma y medio en reto. Me dijiste, viendome partir a una fiesta, que me porte bien...Quizá sea una broma, quizá querías decírmelo de verdad...
Cierta noche, se creó el punto final a tanta historia, y tuve que despedirme de un cuerpo pálido para entender realmente que todo, desde la risa hasta el llanto, había terminado... En un cajón te encerraron, y grabé en mi mente tu última sonrisa, libre de arrugas y dolor...

Me faltas tanto, te falté tanto; ahora sólo me queda tu recuerdo doloroso, tus cuentos viejos, tu risa en mi infancia, tus retos constantes y didácticos, tu perfume en mi memoria...Me quedan pocos recuerdos de vos, pero lo que hiciste en mí fue inmenso... Te quise tanto, yo sé que nunca dudaste de eso; y sé que me quisiste porque fue mi nacimiento lo que marcó una etapa en tu vida, porque fui yo quien se puso vestidos por vos y quien te cebó mate hasta tus últimas fuerzas... Nos quisimos tanto, lo sé, y algún día nos veremos de nuevo...

Me dejaste las huellas de un camino que recorriste, y que sin miedo ni pudor, sólo me mostraste a mí... Yo no las voy a seguir, no serán mi guía constante.

Serán mis compañeras, sé que caminas a mi lado.
Y me saludas en sueños.

viernes, 23 de marzo de 2007

Entre la multitud.

Fue un cambio brusco, minimizarme en cuestión de segundos para fundirme al ambiente, para fusionarme con la multitud; y luego crecer de nuevo tapando el vacío...

Éramos los dos, y éramos inmensos... Las estrellas sobre nosotros, las palabras que no dejaban espacio para los silencios, y nada más que eso existía. Toda una plaza para los dos y sin responsabilidades ni excusas que limiten la conversación. Todo pensamiento era expresado, libremente sin prejucios, y nuestras almas luchaban por entenderse -y no costaba tanto-. Llegamos a conclusiones y creamos nuevos planteos, a los que buscaremos respuesta en otra ocasión, porque el tiempo es mucho y la vida generosa con nosotros. Y dejando ciertas dudas en el aire, nos despedimos cerrando lo que fue un encuentro agradable y productivo...

Y luego, la muchedumbre con la que me crucé, a la que me integré. Mi persona, una más. Mi mirada, otra entre tantas. Y toda pena y dolor, toda risa y pensamiento, se fundía con las otras, diferentes y tan especiales como la mía... No había lugar para la conversación privada, íntima -esa en la que mostramos desnuda el alma-, menos para las reflexiones y los planteos. Era el momento de la risa y el encuentro festivo, alegría por-para-en todos.
Me encontré con amigos, me divertí un rato. Las risas iluminaban la calle y cada persona se mostraba en armonía con el ambiente, y casi olvido la conversación que minutos antes me parecía tan importante. Lo seguía siendo, claro, pero no era momento de pensar. Era momento de sentir.

La noche terminó pronto para mí, y me encontré caminando sola por las calles; completamente sola y asustada de que alguien me dañe. Mis pasos eran el único sonido, marcando el ritmo de mi caminata y pareciendo burlarse del silencio de las veredas. Retumbaban en mi mente, junto con muchas ideas sueltas e incoherentes, ideas fugaces y nuevas ilusiones...

Llegué a casa, y nuevamente mi alma se fundió con otra. Nuestras palabras en la cocina fueron el himno de mi noche, fue la conclusión perfecta a tantas idas y vueltas del mundo. Sueños frustrados y expectativas del futuro, relatos y anécdotas viejas que parecen recientes.

Mi noche fue un laberinto de emociones, a causa de tantas reflexiones innecesarias. E inevitables.
No puedo dejar de plantearme ciertas cosas, de analizarlas y luego, olvidarlas.
Y es curioso como siempre encuentro alguien que me guíe sin querer, que me diga algo que necesite y tanto esperaba...

Mensajes camuflados de aliento, escondidos sin intención alguna. Nuestras almas se comunican inconscientemente y se regeneran al comprender lo que siente el otro, una empatía natural e innata que liberamos cada día...

Y a vos no te conforman con esta realidad,
Porque sos un loquito sensacional.
Que vas con la esperanza en piloto automático sin más
Y yo me siento igual, quiero morir viviendo, y no vivir muriendo



Me llenan el alma, y lo puedo sentir.

sábado, 17 de marzo de 2007

Hoy te ví, en mis sueños...

Hace meses no te veo, y me esfuerzo por recordar el tono de tu voz, y por olvidar las palabras que supiste decirme siempre...
Anoche, en mis sueños, te volví a ver... Quizás fue porque antes de dormir, como desde hace rato no hacía, volví a pensar en vos...
Y en mi sueño yo caminaba por la vereda que nos guió algun vez. Y de pronto, salía un auto de una casa cualquiera, y al mirar al conductor noté tus ojos en ese rostro. Pero no eras vos realmente, ¿o si?, era otra persona que yo reconocí como vos, diferente en casi todo pero tenía tus ojos, tu mirada y todo él era lo que yo siento que sos... Manejando un auto, cosa rara...Tanta formalidad en esa persona, ¡no podías ser vos!, tan diferente, tan grande.
El auto salió a la calle, y miré al asiento del acompañante.

Y ahí te ví realmente, como yo te conocí, desfachatado y tranquilo, la mirada perdida en algún delirio inoportuno. Me miraste y sonreíste, te miré y no temblé...
Estabas acompañando a esa otra persona que eras vos pero no como sos; estabas dos veces en ese auto: manejando y acompañando...O quizas, solamente estabas siendo llevado por ese otro ser igual a vos a algún lugar que quizá -quiero creer- no querías ir. Pero tenías que ir.

Te hice un gesto con la mano, imitando a este instrumento que tanto nos unió, y que aún ahora me ata a mí con mi sueños a ese universo virtual...Me respondiste que no sabías cuando, que no podías ahora; y en mi sueño -de la que era yo dueña, sin saberlo- pude comprenderte. Me diste a entender que no podías comunicarte más de esa manera conmigo, y en tu rostro había aflicción. Y el auto se fue, con tu persona adentro dos veces: manejando y siendo llevado.

Yo seguí caminando, y mi sueño se inclinó a otras escenas... El auto se fue muy lejos, no volvió a pasar.



Al despertarme, volvió el recuerdo de tu rostro dos veces en un auto. Un rostro diferente, y el rostro que te conocí... Y creo que este sueño, que alguna parte de mi mente elaboró con tanto simbolismo, tiene una interpretación...



Yo sólo espero verte de nuevo algún día, pero verte sólo una vez, no con la otra cara que te impone la vida.

viernes, 16 de marzo de 2007

Nuevamente por aquí

Siendo sincera, me cansé de no saber qué escribir y qué no en mi fotolog.
No tiene sentido escribir muchas cosas, si nadie quiere leer y hablar al respecto. Es como gritarle a las paredes, y sentir como vuelve lo que dije, como se estanca lo que sentí sin que nadie pueda ayudarme a comprenderlo. No, no pido ayuda, pero hoy me dí cuenta de algo: yo hago terapia con mis escritos, la psicología no me podría ayudar de la misma manera y soy feliz leyendo comentarios al respecto de lo que escribo. En fin, me hace feliz leer "estoy de acuerdo, me gustó eso" o "la verdad, me parece que estás equivocada y eso que pusiste es la peor basura que leí en mi vida"...Saber simplemente que leyeron y se interesaron por tantas palabras.

Cada día compruebo que muchos tienen miedo a leer y saber...Saber cosas difíciles, complicadas, que te hagan responsable; porque sabés que si sabés te sentís responsable de actuar o de comunicar, y no queremos responsabilidades por ahora...y aún así... mis amigos ven muchas palabras juntas, y notan alguna cuyo significado sea desconocido, y ya calumnian el escrito y abandonan la lectura. Así, la gran mayoría se vuelca por la música (que es hermosa, y tiene sus particularidades de interés) o por la contemplación de la vida (mirando televisión, o a través de monitores como estos). Me incluyo, paso mucho tiempo sentada tecleando palabras y pensamientos, sin acabar nunca en una idea concreta....

Es que no puedo decir algo que sea completamente verdadero, completamente real.

Me están enseñando ciencias que me sorprenden, todas desprendidas de la filosofía...
Filosofía, la palabra más hermosa que conozco.
Filo es "amor" en griego -en realidad, el verbo "amar"es 'fileo', y "amigo" es 'filos'...nunca encontré 'amor' en mi diccionario-
Sofía, "sabiduría"

Leí por ahí que de la filosofía se desprenden todas las ciencias, todas las cosas que sabemos.
Fue Pitágoras, según un viejo manual que duerme en mi estante, quien se autodenominó "filósofo" en vez de "sofo"...es decir, 'quien ama la sabiduría' en vez de 'sabio'...
Cada día amo un poco más el griego.

Me imagino a los antiguos habitantes, griegos justamente, contemplando la vida, intentando comprenderla...buscando explicaciones y razones para tanta magia a su alrededor, para la luz del sol y su calor, para los cuerpos y su caída libre, para el frío y para el florecimiento de las flores en las plantas, el crecimiento de un bebé dentro de la panza de la mujer, los cambios de temperatura en ciertas épocas del año, la lluvia, los sentimientos, la muerte...
A orillas del Egeo, mirando el agua y deseando llegar más allá, aún más lejos de donde alcanza la vista...O en la noche, mirando tantas luces pequeñas en el cielo, e inventando mitos y creando hipótesis sobre ellas; creyendo que esas luces, esas estrellas, giraban alrededor de ellos, como si fueran lo más imporante en todo el universo...
Cada suceso, cada acontecimiento natural sería sorprendente para ellos porque no sabían la causa, no tenían la explicación, no hallaban inmediatamente la respuesta...Para muchos de nosotros, todavía es así, pero no nos planteamos ya el porqué de las cosas...

Muchas cosas pasaron desapercibidas para mí, ocupada en cosas más 'serias' y más acorde con el mundo moderno. Tantas explicaciones y leyes y razones que ignoramos, que podemos aprender; por falta de interés nos sumergimos acá y damos vueltas en círculos virtuales, creando relaciones virtuales y haciendo estas cosas virtuales: expresandonos a escondidas, pensando qué decir y cómo hacerlo; en vez de gritar lo que se siente frente a todos, como dicta el corazón...

Me encantaría vivir momentos como aquellos, milenarias escenas en las que se vivía realmente y sin monitores, en los que no se sabía nada y teníamos todo por aprender.
Porque sigo sin saber nada, y tengo todo por aprender.
El problema es la falta de ganas.

jueves, 31 de agosto de 2006

Un soñador frustrado…

Pulgar de la mano derecha, a la frente, baja hasta el pecho, hombro izquierdo, hombro derecho y se besa el dedo. La costumbre que se repite cada vez que paso frente a la iglesia que está al lado de mi colegio. Y es, ciertamente, una costumbre…sólo eso. La oración antes de que comience la clase, como buen colegio católico, se repite cada día. Clases de religión todos los miércoles, estudiando y hablando sobre el Catecismo de la Iglesia Católica…Teorías y protocolos, con una frialdad y una seriedad que se aleja mucho de aquel tipo que quería que los niños se les acerquen (y no era ningún pervertido) y que de verdad se preocupaba por aquellos a quienes todos ignoraban. Ese que marcó la historia y que vino a traer un mensaje de alguien más, alguien según dicen, grande de verdad.
Cierta tarde, de esas nubladas que me recuerdan a mi infancia, me adentré en la iglesia, aprovechando el tiempo libre que tenía hasta que empiece mi clase de gimnasia. Es un amplio salón, con bancos de maderas y un altar de lo que parece mármol, y parlantes aéreos para que se escuche mejor la voz del sacerdote, y tiernas estatuas de santos: La virgen María, hermosa mujer; y los patronos de la Iglesia. Y en el centro de la pared, justo detrás del altar, una cruz muy grande de madera, con un Cristo dolorido.
Me senté, como pocas veces, esperando que él me entienda. Yo no sé si es una hiper-fábula de dos mil años, o un personaje que verdaderamente existió. Pero sus acciones, sus mensajes, y lo que yo creo que quiso hacer me hacen sentir simpatía, mucha simpatía, por él. Y él, sabiendo esto, aceptó por primera vez bajarse de su cruz. Arrancando sus manos de la pared y haciendo muecas de dolor, se liberó de la cruz en la que lo puso el artesano que la labró. De un ágil salto, llegó hasta el suelo, y miró desdeñosamente el altar de lo que parece ser mármol. Y se sentó a mi lado, sin más ceremonia.
-Hola- le dije, pensando que si yo hubiese nacido 2.000 años antes, me hubiera enamorado de ese tipo. Sí, de en serio.
-Hola- contestó, sonriendo con una sonrisa en la que no participaban sus ojos. Porque en sus ojos hay un secreto, hay un misterio, que lo hace sonreír; pero también hay recuerdos de traiciones e indiferencias, de dolores y de malas intenciones. Yo creo que sí, y por eso, sus ojos no sonríen.
Nos miramos sin saber que más decir. Yo ya le había contado, en mis tiempos de soledad, que estaba pichada con el mundo. Él me entendió, estoy segura. Él seguro adivinó mis sueños, y por eso se esforzaba por hacerme sonreír con sus propias sonrisas… Aunque mi profesora de Religión lo haga ver todo más complicado y organizado, si hay un Dios hay que sentirlo, no estudiarlo…
-¿Pensabas que iba a ser como es?-me salió preguntarle lo que tantas veces me pregunté. No hacían falta más presentaciones, más frases de cortesía. Él sabría a lo que me refería, porque siempre lo miré en la misa cuando el cura se viajaba hablando de ofrendas y obispos y fechas importantes para la Iglesia.
-Para nada. Yo soñaba otra cosa.-me contestó, como suspirando, pero de su boca de madera no salía nada de aire.
-¿Qué cosa?-me intrigan los sueños ajenos. Tengo la esperanza de encontrar a alguien que comparta el mío.
-Soñaba con que todos volvamos a lo importante, únicamente cultivando el espíritu y viviendo el día- me miró, entendiendo que yo no comprendía nada.-Quiero decir…lo más importante de esta vida no es adquirir muchos bienes o tener fama o…esas cosas que muchos buscan. Vine al mundo en una época en la que se habían olvidado de lo importante: de amarse y de vivir libremente, pero juntos, todos juntos, de la misma manera…Vos sabes, sin todo este lío, sin tanta complicación innecesaria, sin la competencia o el rebusque para ver cómo sobrevivir en el mundo organizado…Un verdadero sueño, difícil de entender…
-Pero…progresamos, por eso…Avanzamos y se complican las cosas…-como crecer, sin más vueltas. Obligaciones, responsabilidades, cambios.
-No, no me niego al progreso. Pero sí al egoísmo, a esa situación en la que pocos tienen mucho y muchos tienen poco, y varios no tienen nada. Eso no es progreso…es algo dañino. Así estaban las cosas cuando yo vine acá, para hacerles recordar…que se amen, que vivan de verdad y que dejen vivir a los demás…Eso debió ser real, no un sueño más…Las cosas estaban tan mal, y yo sabía que debían cambiar, lo soñaba, lo deseaba. Y compartí mi sueño. Pero…vos sabes, no me dejaron cumplirlo.Las cosas quedaron así, más revueltas.
-¿Y ahora cómo están?
-Mucho peor…- en sus ojos de madera se adivinaba la tristeza, esa misma que tenemos los que nos sentimos impotentes ante lo que nos daña. Yo sabía que él tenía algo en común conmigo...Algo.

Quedamos durante largo rato mirando la cruz vacía en la pared. Es que…es algo horrible, un símbolo de tortura y muerte que representa a una religión entera. Nada del amor y la paz de la que nos contó, del respeto a lo natural y a lo que nos dio vida, nada del alma que busca mejorar…De esas cosas muy pocos nos quieren hablar, y nos acosan con la cruz y el dolor y la injusticia que él padeció, mientras hacemos de cuenta que hoy está todo bien, o todo lo más posible bien. Hay tantas cosas que buscar y que hablar, y cambiar, todos juntos, unidos…

-Cuando yo las dije, me mataron.-sí, el me entiende…- Y me usaron, una vez muerto, crearon esto –y señaló las paredes de la, tengo que admitirlo, hermosa iglesia.- Pusieron mis palabras en su boca, y las cambiaron sutilmente, año tras año… Lo complicaron todo, lo volvieron algo triste y feo…Celebran mi cumpleaños, siendo que cuando nací a casi nadie le importó; y viven la fecha de mi muerte como si se sintieran mal de verdad, pero viven con la imagen de mí en una cruz, injustamente asesinado, y eso les da paz…-dos mil años de bronca acumulados empezaban a bullir a mi lado. Soy tan torpe con la gente, y más si está alterada-.
-Pero dicen que eso tenía que pasar…Que era un designio de Dios, que estaba planeado que sea así!...-Años de educación religiosa a veces se imponen a mi poco sentido común.
-Y…Era lógico que pase. Pero nada tiene que pasar entre las personas, como si fuese un hecho inevitable... ¿Te das cuenta? Culpan a Dios o al destino o a la suerte de las desgracias y de las cosas que suceden y que ellos no pudieron impedir. Y no intentan prevenir otras desgracias peores…Todo depende de ustedes…No quisieron escucharme, me hicieron callar porque si me entendían bien, muchos ricos se verían empobrecidos, y todos deberían haber cambiado su forma de vida. Mejorarla, en realidad…Dije cosas que eran ciertas, sencillamente ciertas…
-Y hoy nadie dice nada…
-Dicen, ¿pero quién los escucha?-Apartó la vista del techo, y mirando a través de la ventana de vidrios de colores (¡por milagro, abierta!) me señaló un pájaro que saltaba en un árbol, de rama en rama- Maravillosas criaturas, todas poseen un alma adentro. Eso es lo que nos hacen iguales, eso tenemos que cuidar…Es lo único que perdura, lo más importante que tendrás siempre…
-La tuya… ¿Dónde está?
-Donde estarán todos alguna vez-Me miró sonriendo, y se paró para volver a su cruz. Antes de subir, se dio vuelta y me dijo- Aprovecha tu vida, querida. Es una sola…Y sueña, eso nos hace vivir con más ganas…Vos quizás me puedas entender. Nos vemos este viernes- Lo miré sin entender. Me guiñó un ojo-Misa.

Subió a la cruz en la que pasará toda eternidad, porque a la iglesia le viene bien ese símbolo atormentador para recordarnos nuestros pecados. Ubicó las manos en sus clavos falsos, y sonriéndome, volvió luego a su pose habitual.
¡Qué tipo lindo! Quizás nos entendamos mejor; quizás el comparte mi sueño…

Llegué tarde a Gimnasia, por supuesto.

Cuento de Fer.

Este es un cuento que escribio un chico llamado Fernando. Me lo mandó por MSN, y ahora se lo publico porque... porque sí, es lindo. :)

Sentado en la habitación uno siente el frío que penetra a través de las ventanas. Allí se encuentra sentado, solo y calmado, sin que pensar ni que decir.
Esta solo y no sabe que razonar, se siente como un pequeño gato en medio del desierto del Sahara, no entiende las causas que tiene para vivir.
De pronto comienzan las ideas, solo piensa en lo que esta llegando, lo que puede llegar a ser algo bueno y que tan solo tenga un sutilísimo detalle de positividad.
Tan solo una positiva espera tiene Marcelo, solo piensa en eso y nada mas. Se levanta lentamente de su silla y mira a través de la ventana que cosas nuevas surgen en esa ciudad que esta amaneciendo. Esperando que se prenda la luz de cada hogar mientras el aguarda arriba en el piso numero 4 a oscuras y en silencio.
Comienzan a prenderse las luces de los hogares y es cuando Marcelo sabe que tiene que hacer, su rutina comienza como siempre, se dirige a la cocina a través del estrecho pasillo, llega a una puerta, la atraviesa y llega a ese gran y dulce lugar, la cocina.
Prepara un café con tostadas, lee el periódico y piensa que será de su vida.
El café es fuerte, y esta tibio, las tostadas normales como siempre.
Una vez acabado su desayuno, se dirige a través del pasillo hacia su cuarto, ingresa como de costumbre y con sus manos abre su armario, elige un pantalón gris y una remera blanca como lo habitual, se coloca un poco de perfume y luego se agacha a buscar sus zapatos debajo de su cama, los encuentra y se los pone.
Se dirige al baño a asearse.
Quince minutos después sale y se dirige a la puerta de entrada, mira su reloj apresuradamente y ve que las agujas marcan las seis.
Marcelo sale y cierra con dos vueltas la puerta; baja las escaleras corriendo y sale por la puerta de acceso al edificio.
Corre por las veredas sin saber a donde ir, cuando tropieza con una piedra, desesperado se levanta y sigue corriendo ya que no puede perder tiempo, ¿Tiempo? ¿De que?..Si no sabe a donde dirigirse..
Pero a estas preguntas hay una buena respuesta.
Marcelo llega a una bajada y se sienta en un pequeño escalón de tal forma como que si siempre lo usara para sentarse.
Con una leve sonrisa mira hacia un edificio de color rojo, grande y calido.
Espera con muchas ansias la llegada de algo. Como si fuera una imagen que quiere ver.
Una ventana se abre y sale esa figura que Marcelo estaba esperando, ella es una dama y al verlo le hace señas con su mano y Marcelo asiente con su cabeza, como si fuera que la entiende.
Ella baja corriendo y lo saluda con un fuerte abrazo, ambos caminan sin parar y dialogan un poco:
_: ¿Cómo estas Laura?
_: Bien, algo agitada.
_: Entiendo.. Yo estoy esperando un buen día.
_: Espero que puedas cumplir tu deseo.
_: Si yo también, solo pienso en seguir adelante, pero ya no tengo casi esperanzas.

Al oír esta respuesta, Laura abraza a Marcelo y siguen caminando.
Laura jamás se imaginaba el problema que tenia Marcelo. El sentía cosas realmente fuertes, y difíciles de explicar, y más aun para explicárselas a Laura.
Marcelo poseía sentimientos mas allá de una amistad normal para con Laura.

El estaba perdidamente enamorado de ella, no comprendía como no podían estar juntos, hasta ya estaba en un grado de locura del amor, que llegaba a pensar cosas, las cuales surgían a causa que estaba enamorado de ella.

Ahora Marcelo cantaba, y el lo notaba, y se decía para si mismo que lo hacia porque estaba enamorado, porque la amaba a Laura, por solo sentir el viento, y ya pensaba que todo era distinto.
Eran formas de actuar muy extrañas y no habituales para Marcelo.
Se sentía como un gran pez nadando en el mar y que ya tenía un compañero para nadar.

A pesar que la visita de Laura era corta, el seguía con la mente en positivo y muy grande, siempre para adelante, y no dejarse decaer por el simple echo de saber que ella volvería a su respectivo hogar.

Caminando llegaron a parar a unas escaleras de un edificio, se sentaron y siguieron su charla. Marcelo por cierto estaba muy nervioso, pero a la vez el notaba que ella también lo estaba.

Cortas charlas se presentaban, pero el tiempo parecía pasar tan lento, ya que estaban tan juntos y un momento tan lindo como aquel ya era difícil de presentarse.
Marcelo no quería que acabara jamás ese momento, pero luego Maria, quien estaba con ellos a partir de ese momento, decidió que caminen juntos por la ciudad.
El plan de Maria funcionaba a la perfección, al comienzo del camino ella lo puso en marcha, dijo que debía retirarse y hacer cosas muy importantes.
A continuación de esto Marcelo quedo solo con Laura, no hablaban mucho, debido a que los dos tenían mucha vergüenza ya que no tenían tanta confianza..

Ingresaron a un salón algo alocado y estuvieron esperando, pero la espera se hacia infinita..se miraron y decidieron salir de allí.


Marcelo estaba con ella, nuevamente decidieron caminar.
Hablaban de muchas cosas, y a la vez se conocían mas aún de lo que ya se conocían, tomaron confianza al instante y ya hablaban con tal liberación.
Al hablar tanto y tan concentrados en ellos olvidaron por donde caminaban, que a la hora de acordarse llegaron al lugar perfecto.
El lugar donde uno puede ir solo o acompañado, con la persona tan especial para uno, donde despejas tu mente, la dejas libre.
Una escena muy romántica se presentaba para Marcelo y a la vez para Laura, según como lo notaba Marcelo.
El cielo estaba nublado y caían algunas gotas, el lugar estaba despejado de gente y a orillas del río enlazaron sus mentes en un lecho de amor que crecía a cada instante, juntando sus labios y tomados de las manos despidieron el sol.
A causa de esto la Luna festejo tirando gotas a cantidades, y cuando terminaron se abrazaron y decidieron volver a sus respectivos hogares, pensado y recordando la hermosa escena vivida.
Marcelo estuvo mas feliz que nunca, pero la parte dolorosa fue cuando se entero que Laura se iba de nuevo a su casa, ella viajaría nuevamente hacia su lugar de vida.
Ella llego a su casa, pero siguió comunicándose con Marcelo, y al mantenerse en contacto se sentían acompañados, Marcelo nunca estuvo tan feliz de haber conocido una persona como a Laura, era la única de ese tipo que había conocido, y pensó y sigue pensando en estos días que la escena romántica que tuvo con Laura fue la única y mas linda que haya vivido en toda su vida…

FIN



‘Recuerdos’ por Fernando Alessio.



En fin, ahí está.
:)

Bueno Fer, segui escribiendo. Es algo lindo, y ayuda a ordenar un poco los pensamientos.
Cuidate.

miércoles, 16 de agosto de 2006

Llueve Otra Hermosa Vez (:

Hace un año me emocioné mucho mientras llovía, y escribí bastante sobre ello.Y hoy vuelve a llover, y recuerdo cómo si fuese ayer las canciones que sonaban mientras yo hilvanaba frases que retraten lo mejor posible todo lo que sentía. No sé si la rapidez con que pasó el año se debe a mi dependencia a este aparato, o mi costumbre de melodramatizar todo lo que me pasa. Como sea, hoy vuelve a ser un agosto con lluvia, posterior a un veranillo que parecía infinito, como siempre parece lo que nos gusta mucho, cuando estamos en armonía.

Mi ciclo vital sigue cumpliendo las mismas funciones de siempre. Me acostumbré a agradecer silenciosamente lo que poseo, lo que siento y los regalos que algún ser superior y amable (o una seria de casualidades) puso en mi camino. Sigo protestando, sigo creciendo, sigo olvidando lo que quiero recordar y recordando lo que quiero olvidar... sigo perdida en sensaciones absurdas, que me dicen que son típicas de esta edad juvenil...
Benditos los momentos que no soy tan fatalista y me río de verdad, olvidando mi temor y mi certeza de ser una más en un planeta de un montón.
Soy del montón que no quiere ser parte del montón, soy otra soñadora de otro mundo mejor, especial, diferente y feliz. Tan feliz que parezca absolutamente infinito, y que no quepa duda que nunca va a terminar ese estado.

Y vuelve a llover, cumpliendo el ciclo del agua. Hoy ya no quiero hablar más de mí, y como no sé de qué hablar, voy a ver si me sale un relato...improvisado....


Uno se acostumbra a vivir con las cosas que no pueden cambiar y nos hacen mal…Es lo peor que podemos hacer, resignarse a sufrir.
En la mente de Daniel estaba grabada esa consigna: aguantar, que nada se puede hacer. Y así pasaba los días, de la casa a la escuela, de la escuela a la casa, de la casa a veces a lo de algún amigo…En sus caminatas cortas por la ciudad, buscaba siempre en los rostros de las personas algunos rasgos conocidos. Más que conocidos, amados; parecidos a los suyos…En el bochinche de los autos y los gritos urbanos, esperaba oír una canción cuya letra no entendía pero que poseía una melodía inolvidable…
Tenía ocho años y dos huequitos negros en la boca. Hacía unas semanas se le habían caído esos dientes, y su papá olvidó la visita que el ratón Pérez debía hacerle. Eso, y su cumpleaños, y el conocido día del niño. Pero Daniel entendía las razones por las que su papá olvidaba esas fechas, y con una sonrisa desdentada agradecía el tardío saludo que recibía. Sabía que los abrazos de papá no se los quitaba nadie, y que no debía entristecerse por la falta de regalos. No, por eso no.
Las tardes de los miércoles eran especiales para él. Papá no trabajaba y se quedaba en casa todo el día; y le dedicaba toda la tarde a él. Juntos jugaban como dos niños, haciendo que la tarde parezca tan corta y feliz. Porque Daniel pensaba que los momentos felices eran cortos y débiles, capaces de ser rotos con un soplido maligno, o con una bala perdida… Los miércoles eran ansiosamente esperados, y era cuando su papá no vestía traje y apagaba el celular, días donde al llegar a casa no estaba la chica que lo cuidaba, sino su papá, que le cocinaba y le preguntaba cómo le había ido en la escuela.
Daniel deseaba que no existieran los otros días, y que no hubieran oficinas ni jefes ni celulares ni horarios ni gente violenta. Sólo tardes de sol, y tiempo libre, y lápices de colores, y un papá feliz y libre. Y mamá, de nuevo, con su voz armónica y su cabello largo…Hacía un año que mamá no cantaba.
Había crecido tanto en un año, y aunque todos lo notasen más alto y más maduro, nadie sabía que él por dentro seguía siendo el chico de seis años al que le gustaba ser arrullado por la voz maternal.
Otro diente estaba flojo. Él mismo notaba muchos cambios en su cuerpo, su cabello más oscuro y largo, los zapatos que ya le apretaban, los pantalones que cada vez dejaban ver más el talón…Además, leía rápidamente, y dibujaba muchos personajes de la TV con los lápices que el supuesto Papa Noel llevó a casa de los abuelos. Sabía sumar y restar, y podía escribir muchas frases. En la escuela le enseñaron a cantar canciones patrias, y a entonar bien finito cuando hiciera falta.
Y todas estas cosas las quería compartir con mamá, que era quien le había enseñado a escribir su nombre y atarse los cordones, y hasta le empezó a enseñar una canción en italiano…Daniel solo recordaba la melodía, y el tono de voz de su madre, que le producía como cosquillas, pero muy dentro del pecho.
Pasado el miércoles, ya terminando la semana, papá lo levantaba temprano. Domingo, un día en el que no se acostumbra madrugar tanto. Pero él no se quejaba, y silencioso se dirigía al baño y luego a desayunar. Papá hoy tampoco vestía traje, y al costado de sus ojos enrojecidos se marcaban las arrugas de su temprana vejez. Daniel le daba dos besos, y un abrazo bien fuerte. Después subían al auto, y Daniel dormía en el asiento trasero. Un largo viaje los esperaba…Papá ponía música italiana, y Daniel intentaba reconocer la canción…Pero siempre terminaba dormido en el segundo tema, y sólo se despertaba cuando sentía el olor a pasto mojado, siempre mojado por el rocío.
Bajaban del auto con los bolsos donde había sanguchitos y lápices y dibujos. Hoy también es un día especial, piensa Daniel mientras compran el ramo de crisantemos.
Duda como siempre en preguntarle a papá sobre la canción, pero desiste enseguida…No se anima a hablar mucho.

Tomados de la mano, caminan hacia el final del cementerio, donde al lado de un rosal descansa mamá, tan joven y eterna como aquella tarde, en la que cantando recibió una bala perdida.

En esa parte, papá me dijo "DORMITE YAAA"...

Y llueve tan hermoso, otra vez...


domingo, 2 de julio de 2006

Nostalgia a las hojas, y a esos pajaruchos.

No sé como empezar. Pero hoy es una fecha, es una época, que no puedo dejar pasar.
Este blog me sirve de descarga, y a la vez, es una manera de plasmar una parte de mí; y meses después volver a verla. Y compararla con la actualidad, y así notar...Cambios.
Y que cambios destacar, de un año al otro, de tantos meses a estos...

Cambios, muchos han habido, y seguirán habiendo.
Cuando fui más pequeña, inocente y feliz, pensaba y sostenía que la gente no cambiaba, que siempre era igual y que si cambiaba algo era porque en algún momento fingía...Es decir, que de pronto se reprimía, se ocultaba O se liberaba, se mostraba tal cual era. Y hoy me siento tan equivocada.
Todo cambia, tan todo.
Sin querer cambiamos, porque vivimos otras cosas. Cambios que nos benefician, cambios que alteran todo todo el entorno nuestro, cambios que nos hacen muy mal. Cambios que son así como patadas en un partido, y con esa fuerza y ese dolor de golpe nos hacen crecer. Y Madurar un poco más. Y así, a patadas, exageradas en cuanto a importancia, muchos nos pudrimos.
No se controlan esos cambios. Bah, yo creo que no. Si saberlo, algo cambia en la casa de al lado, o en las intenciones de un país entero, o en el incontrolable clima; y toda nuestra vida, así como el humo en la brisa, se amolda sin querer y sin poder evitarlo, a las nuevas circunstancias que le tocan vivir. y si no se amolda se lastima, y te lastima.
Amoldarse o a las patadas volver a cambiar las cosas. O cambiarlas por primera vez, darles nuevas formas, nuevas actitudes a las cosas más desagradables. Cambiar sí, pero para bien.
Cambiemos todos para bien...

Pero bueno, tampoco se puede controlar todo. Casi nada.
Sólo lo que somos. Aceptarnos lo inmutable, y mejorar lo que se puede. Y así, vivir?
Vuelvo a necesitar un cable a tierra.

Hace muchas muchas horas, y muchos días y semanas, pero no más de 500, empecé a volar.
Y cuando se quebraron mi alas, al poco tiempo, quedé dando vueltas por el cielo. En un abrir y cerrar de ojos, pasó todo este toco de tiempo....
¿Dónde quedaron las hojas de ese invierno? ¿Adónde volaron esos pájaros, que ma alegraban al cantar?. Esas primeras salidas, ese despertar al "sentir". Esa timidez extrema, irracional; esa sonrisa constante!! ¿Dónde está? Irrecuperables, la reputamadre.
¿Y las tardes de verano? Tantos amigos, tan buenos todos. Ese viaje, todos juntos. Las plumas y el tiempo libre. Más salidas, me arrepentí, te amé, te odié, me equivoqué, y todo giró tan rápido, llegando a Marzo.
Más fiestas, tu regreso, tu mirada, mis errores palpitando, amistades que se profundizan; y tanta alegría y sonrisas. Asperezas y problemas caseros. Ya sin dolor, resignada, los acepto como humanos, tan defectuosos como yo; pero temo por cierta inocencia que envidio y amo. Mucho estrés, todo marzo y abril, corriendo sólo para organizar. Sábados ocupados, y algunas mañanas, y mucho tiempo mental.
Pero muchísimas cosas hermosas, lindas, que a veces vuelvo a recordar cuando camino sola, ya sin ganas de soñar.
Y esas cosas que tambien existieron, que tanto marcaron mis días.Tus caídas, querida, fatales; cambiaron todo tu futuro y el mío. Todo empezó con un tropezón, y tu clásica terquedad. Ese aroma a pasto mojado, nunca más en mi hogar. En cambio, caca de gato y gula por el cereal. Nuevas melodías en mi mente, cierta nostalgia por las épocas donde no había sonido alguno en las piezas grises de mi cerebro. No porque haya sido feliz en ese entonces, sino porque no había confusiones de estrofas y notas.

Y como se empieza de nuevo un juego de mesa, me encuentro en la SALIDA otra vez. No hay dados,decisiones nomás... Y ni casilleros,pero sí muchos caminos. La idea es ir de cierta manera, que depende de mí... O voy saltando de alegría, sin importar chocarme mil veces más contra alguna previsible pared; o voy con la cabeza gacha, triste por el tiempo que pasó, el turno que perdí; o voy analizando minuiciosamente todo sin disfrutar del encanto de la incertidumbre (que tiene un gusto muuuy agridulce) o voy como quiera...

No sé que quiero.
Vuelo por el aire, floto entre recuerdos y monotonía.
Ya está pronto todo mejorará.

Se viene el Domingo, y como siempre cierro el post más por cuestión de tiempo y ganas que por falta de cosas que decir. Decir o escribir, delirarlas acá.
Prometo, otra vez, de nuevo, mejorar.

Sonreír, nomás.

En fin.
Adios.



miércoles, 7 de junio de 2006

Fin del Mundo.

...Apocalipsis 14, 16-18?
"Ha logrado, asimismo, que a todos (...) se les ponga una marca... ya nadie podrá comprar ni vender si no está marcado con el nombre de la Bestia...o con la cifra de su nombre!Aquí verán quién es sabio... interpreten la cifra de la Bestia. Se trata de un hombre y su cifra es 666"
Imposible creer que realmente hoy iba a acabarse todo.
¿Qué tan fatalistas hay que ser...?¿Con qué Fé renegamos de nuestro Dios, y alimentamos la idea de una Bestia maligna, un ser malévolo, que se encargará de llevarnos...y matarnos...torturarnos?¿Qué tan feas pueden las torturas, los dolores, para esa gente que vive día a día padeciendo tácitamente muchas cosas, que callan y aguantan, día a día?
Y aunque el día no sea 666, ni sea comentado exitosamente en tanto ámbitos, es siempre un día más en la lista...Lista interminable, de noches en la plaza, de comida de la basura, de comercio corporal y destrucción moral...Pisoteos en tu alma, las llagas en tu cara que no son honradas como la de nuestro Señor...
Nuestro Señor, Nuestra Señora, Nuestra Energía Vital fluyendo rápidamente en todo, todo....
Pensé en esas cosas este día.
Pensé también, que loco!, las vueltas de la vida. El tiempo que pasó, las cosas que tanto cambiaron. No sé si maduré o envejecí más de la cuenta, pero veo cambios tan magníficos, tan soberbiamente importantes.En mí y en todo, y ya no duelen.
Empiezo a recordar melodías con sabor a tardes ajenas, sí, de sol. Siendo yo muy chica, veía a chicas grandes, huir por las veredas, entre risas y bromas, con sus guardapolvos blancos bajo el sol de la siesta.Y la siesta que tanto tiempo fue la hora más esperada, la más magica del día. La noche no era para salidas o misterio...La oscuridad nos favorecía para escondernos, siempre en los mismos lugares, contando hasta 100. Salteando números, espiando, dejándose llevar por los sonidos.Trampas. Juegos inocentes, en la noche barrial.
Hoy la siesta es colegio. Encerrada con tanta gente buena, atendiendo explicaciones interesantes, sí, pero la hora de mayor sol, la hora de tantos sueños.El descanso de tanta gente trabajadora...Esas horas, en el curso, son un atentado al sol. Pero todo sea por saber un poco más...
Y la noche son las salidas, en las que miro a la gente sin ver nada. A nadie. A ese que tanto quiero ver. Que ni conozco, que quiero tanto conocer.
Tanto tanto, Tantos 'Tanto'.
Los hace feliz verme bien. Sonrisas y buena onda, tanto no cuesta.
Me hablan del fin del mundo, y yo pensaba que toda esta vida, la mía, no podía terminar así de inconclusa. Además de que la Bestia, el terror, hace rato ronda por esta tierra.
A la mañana my temprano, cuando el frío sólo invita a tomar café y no salir, ví muchas veces a esa familia durmiendo en la plaza. Buscando el calor de unos y otros. 'Sé mi abrigo esta noche, ¿también te abrigaré? Acércate más, nada más que este frío y este momento existen en esta vida'. Y los autos danzando su rutina de siempre, alrededor. Yo que camino, protestando por el frío, hago que mi alma se arrodille en ese lugar donde acude a veces, y agradezca a quien quiera oír, quien esté presente ahí también. Que dé gracias mil veces por no tener ese frío, por no padecer hambre.
Yo soy injusta al entristecerme. Inevitable, cuando cantan los benteveos, se me nublan los ojos del corazón.
Ellas que me esperan impacientes, Él que me alaba y me insulta sin cesar, sin parar, ya por entretenimiento que por ganas de molestar. Ellos que en mí confían, que despositan sus sueños en mí...Yo quiero que se rían, que cesen los gritos; yo los hago callar porque con tanto ruido tapamos el palpitar de nuestros corazones. Y Aquellos que me buscan y velan por mi sonrisa, que sacrifican su tiempo con tal de interactuar conmigo. Todos estos, proclamándome amor, jurándome sin decirlo tanta fidelidad y ayuda... Con mis ojos y mi tono gris no puedo percibirlos siempre. Y hoy la Bestia no apareció, pero la venda se me fue...
La Bestia anda suelta, y se la puede domar...No entres a mi casa, no te acerques a mi gente... Aléjate, vé donde te llamen y te busquen, donde deseen tenerte cerca. Te regalo el corazón si lo quieres. No porque no sirva, me enseñaron a usarlo...Y no porque no lo quiera, con el alma lo protejo... Te doy el corazón, y estos seudopensamientos, para que te conformes y busques otro lugar...Hay veces que soy ingrata, y erro más de la cuenta...Lo que cuenta es la intención.
Pedir perdón es reconocer los errores...Y se arrodilla el ego y dice "sé que no fue correcto, y si pudiese no lo haría, te evitaría el tormento". Y el dar las gracias es sonreír, hermosamente, a quien tuvo un gesto bueno con nosotros; expresándoles la alegría que nos da. Lo que cuenta es la intención.
Mi intención era hablar de otras cosas.Pero ya está, tanto escrito no será al pedo. Bah, sí, pero ya está.
Hoy no te esperaba. No nos conocemos, ya no. Quizá hubiese sido mejor, o simplemente diferente, que nada empezace...Ese día, no asistir a esa casa, nunca verte. No hablarte, no nada....Me detesto y me encuentro patética, pero es así. Sinceridad es mostrar lo que tenemos dando vueltas por la mente...Con o sin pudor?. Con todo el pudor del mundo, no pude expresarme bien.Queloparió.
Gracias por perdonarme, por no abandonarme.
Gracias por escucharme y tratar de comprenderme.
Gracias por sacarme sonrisas a cambio de nada, nada.
Gracias por amarme tan puramente, con esa inocencia que les admiro.
Gracias por reconocerme, por engendrarme, por combinar realismo e ilusiones en mi vida. Por mostrarse como son, por saberse y demostrarse humanos defectuosos, por subirme a lo más alto de sus prioridades...por apoyar tontas ideas, por no sabotear planes nefastos, por sonreír cuando mis ideas parecen chistes que provocarían risas burlonas en otros. Otros con almas malignas, cabe decir.
Gracias por nunca soltar mi mano. Por aceptar los cambios y no limitarte a mí. Por expandirte y volver, juntas, siempre al mismo lugar.
De pronto gracias a todos todos, por vivir.
Y perdón, sincero, por dejar a veces que mi Bestia destruya la armonía.
Regalame un comentario que me haga sonreír, lector anónimo :)
Y como obsequio más preciado, dénme su opinión, denme un 'te quiero' otra vez, que más no puedo pedir vía Internet.
Chau.
Marush

jueves, 11 de mayo de 2006