viernes, 1 de febrero de 2008

Algún refugio habrá...

Cerraron Oximoron, hace ya unas cuantas semanas.
Oximoron fue un "bar"(no encuentro otra palabra para describirlo, aunque no es la más adecuada porque un bar no es así, y Oxi. no era como un bar) que me sirvió de refugio durante varios meses, en los cuales iba a menudo con amigos. Era muy especial: no había alcohol, entre otras cosas servían tereré (tengo una severísima adicción con esta infusión de agua fría) y se respiraba un ambiente bohemio, en el que músicos, pintores y literatos se expresaban.

Había cuadros por las paredes, poesías en un tablero, una guitarra al servicio de cualquiera que quisiera tocarla... Libros, adornos, paz y armonía. Era como un paraíso para la mente, escapar un rato de la calle y las tareas y la fantasía del futuro, y solamente refugiarse en las melodías de la música del momento, en el entrar y salir de las extrañas personas, en el gusto del riquísimo tereré de jugo natural. Estar ocioso, como podría estar en cualquier lugar, pero estar ahí y sentirte muy bien de no estar en otro lugar.

Lo descubrí un día caminando por la calle, no sé si lo buscaba o no, tenía una fachada pequeña con una ventana pintada de manera muy abstracta y sorprendentemente parecida a los dibujos que yo garabateaba por mi carpeta del colegio. De inmediato me llamó la atención, el lugar, el ambiente interior. Ya había escuchado mucho acerca de él, era un lugar tan particular que resultaba difícil de pasar por alto, o de no comentarlo.

Cuando empecé a ir, me fui dando cuenta que sé muy poco de muchas cosas, mi visión es tan limitada y no sólo por mi posición actual en esta vida, sino por la imposición de mis fantasías ante la realidad. Estar sentada, en medio de alguna conversación, y ver a estudiantes de Facultad, entrando y saliendo con sus carpetas de cosas serias y sus vidas a cuesta, me ayudó a pisar un poco más la tierra y a hacerme responsable de lo que está por venir.
Lamentablemente, nunca hice amigos ahí, nunca trabé conversación con nadie que no haya sido amigo mío antes.
Era más bien ir a disfrutar del lugar y de lo particular de su ambiente, aceptar la otra mirada que nos imponía el lugar sobre algunas cosas: una caja de madera vieja se convertía en un estante, un montón de hilos en un adorno llamativo, un tronco en un asiento...

Entender, de alguna manera que no hay obligaciones en ciertos aspectos, que no caminamos por un camino recto con un final, sino por un amplio campo donde hay paradas, personas, caminitos, atajos, el mundo... La caja puede ser basura, o puede ser un mueble.

¡Cuántas tardes, y un par de noches, éramos como queríamos ser en la alfombra del lugar! Porque no había poses, podías sentarte en el piso y tener una vestimente ridícula y escandalosa, no ser convencional y leer lo que quisieras en ese lugar tan pacífico... Libertad ante todo, sin prejuicios por parte de la gente que concurría ahí.

Veo prejuicios y reglas por todos lados. Vestite así, actúa así, hablá de esto o de lo otro. Lo peor es que no hay nada que nos obligue a ser así; es parte de una decisión personal. Decidimos ser iguales para ser aceptados. Y es eso lo que no me gusta, cambiarme para que otros me quieran, o querer a alguien que cambió para ser querido. No sé si pueda expresarlo bien, como lo veo, a veces las palabras quedan cortas y hacen falta muchos párrafos para argumentar y refutar y concluir.
Simplemente, creo que muchas personas son como son porque ser así está bien visto. Y no hablo de malas costumbres, no voy a entrar en el tema moralista. Me refiero a cosas más pavas pero que sin embargo nos dividen y separan, a veces abismalmente.

Leí una vez que los hombres tienen miedo de sí mismos, de lo que habita dentro de ellos, y que por eso se juntan con otros hombres de la manera gregaria, como una super tribu que se mantiene unida por la salud mental, víctima del miedo de sus integrantes. Si, ya sé, sno podríamos vivir; ¿pero qué tan parecidos tenemos que ser para que aprendamos a aceptarnos?.

En Oximoron yo había encontrado el lugar para gente como yo, era como esos cajones de mi abuela en los que habían botones, gomitas, juguetes rotos, postales, hebillas, clips, recibos de compras y cupones de concursos muy viejos, dibujos, tapitas y bolsitas. Un lugar donde ibas y eras, simplemente eras como querías ser y a la gente no le importaban tus diferencias. Y era hermoso estar ahí, sorprenderse de los otros seres y maravillarse con las renovaciones constantes del ambiente, nuevos cuadros, nuevos adornos.


Quizá suene exagerado, o como quieran definirlo; pero el lugar emanaba eso: se respiraba la novedad y te sentías como en tu casa, como si por fin hubieses llegado a tu hogar después de caminar bajo la lluvia.
Lo cerraron, cuestiones que no conozco bien, pero me dijeron que por el tema del dinero.

Una lástima, una pena, una cosa que me supera y que no puedo cambiar.Fue hermoso haber conocido un lugar así, y que en él yo haya aprendido a ver el otro lado de las cosas, ver la caja como estante, verme diferente y no sentirme excluida, ver que las cosas son un poco como son y otro poco como queremos que sean.


Y quizá el mejor refugio
esté adentro nuestro

miércoles, 9 de enero de 2008

¿A dónde iría, con esas alas inútiles?


Y yo que me entristezco, como la boba siempre, ante cosas que no me incumben y que NO puedo cambiar y menos menos, solucionar.


Hoy...Solo me hace falta un sucio punkrock, y todo a la mierdddaaa

Elegir.

Pero no es la encrucijada, de estar entre tal o tal opción.
Es tener un inmenso abanico de opciones. Muchas, variadas, incluso pueden ser completamente opuestas.
Y tener la completa libertad para elegir, sin presion alguna, sin cadenas ni límites.
Y tenes todo el apoyo y la comprensión si se presenta un buen argumento, si elegis con alma-cuerpo y corazon y lo sabes defender...(como debe ser ).

Y todo eso lo torna más y más difícil, porque ...

Porque nadie nos enseña cómo saber elegir, y lo que más miedo me da es decepcionar. Equivocarme.

Que esté mal, que no sea lo esperado. Errar, errar es humano y yo soy tan humana.

lunes, 7 de enero de 2008

Mis amigos

Tengo bastantes amigos, pero tengo un grupo en especial.El grupo...mi grupo de amigos, desde hace años. Y eso es muchísimo tiempo a mi edad.

Cada uno con su historia y su particular manera de ser, es terriblemente variada la composición de este grupo. Y no es un grupo selectivo que elige a sus integrantes, sino que con un tácito criterio, inconciente, de simpatía y de confianza, las personas se acercan o alejan. No olvidamos y no dejamos de extrañar; y no quedamos estancados en algo que con el correr del tiempo queda convertido en una mentira...

La vida nos unió, y nosotros decidimos en gran medida seguir juntos....Ella nos cambia y nos moldea, y resistimos como podemos para no olvidar nuestra esencia, la personal, la íntima y la más noble en cada uno...

Si hiciéramos un inventario con los que todavía están...Que están, ahí...Que estamos.
Y nos tenemos, unos a otros, otros a unos....
-tenemos un loco que disfruta perderse en el monte, que hace música, que hace poesía, que hace y deshace chistes...
-tenemos una loca que lee libros para divorciadas y que maltrata su pelo con tinturas, que escribe y sufre y ríe y delira...y delira...
-tenemos una muchacha que parece no dejar de sonreír, que se enoja en broma y que habla en serio, que está ahí para uno y exige que estemos para nosotros mismos...
-tenemos uno que se fue lejos de nosotros y volvió, y nos brinda su humor absurdo mezclado con tintes de seriedad adulta, que nos fuma la vida y nos hace pasear por la ciudad...
-tenemos una paciente y alegre chica que soporta cualquier charla, cualquier problema ajeno; que alucina con guitarras distorsionadas y con ese escritor gay que ya nadie lee, que escribe y escribe...

y estoy yo por ahí, metida también, con mi voluble ánimo, con mis ganas de reincorporar a gente que se fue y parece no querer volver...

Yo, buscando algo que cuando lo encuentre sabré que es... lo busco en mis palabras, lo busco en mis pinturas, lo busco en cada nota melódica y en cada nudo nuevo y en cada libro o párrafo...
Y todavía no aparece, o quiza apareció y lo pasé por alto...

A veces me reprendo. ¿No será que ya tengo lo que quiero, lo que debería buscar y que ya está ahí para mí?¿Y pierdo tiempo abrigando esta tonta esperanza de encontrar algo más para mí?
Ellos ya están para mí, ya son parte muy mía, muy de adentro mío.
Y esta armonía de ser naturales sin miedo y de que no haya actores bajo un guión, sino simplemente ser lo que somos...Cada uno, a su manera
El grupo es una garantía de amor, un abrazo disponible siempre...También, una promesa de futuro agradable, de un futuro como un sueño ingenuo...
"Cuando seamos grandes..."
La razón más divertida para imaginar ese futuro temible, de adulto constituido, de hijos y trabajo, es pensar en los reencuentros lejanos, en las anécdotas que ahora estamos inventando y viviendo.

Pero no es vivir para crear recuerdos. Es vivir para malgastar sonrisas ahora, que somos jóvenes y nos tenemos los unos a los otros...Vivir y estar. Juntos.

Y son como manos que se tienden hacia mí...entre el agua, llamándome.
La paz no está en un lugar innalcanzable, la paz está con ellos, la paz que a veces no encuentro en mí y en el mundo, está entre nosotros como una silenciosa e invisible unión que baila, que va y viene y siempre está...entre nosotros...


Y poseo tanta certeza de que siempre estará esa unión, por más que no sea en el recuerdo, como una condena para nuestra soledad y tristeza.

sábado, 5 de enero de 2008

...despierta en mí el viento que todo empuja

Increíble como tres tipos con guitarra-bajo-batería, y un par más en vientos, son capaces de hacer música tan potente como la que hace La Renga. Y en cada letra, un super metamensaje que es poesía y moraleja, y la letra en sí es como un cuadro surrealista hecho con palabras...Te perdés en esos confusos sonidos y te ves atrapado por las metáforas originales que usa.

Yo no sé nada de música, lo que sé es que estos locos me llegan y me explotan la cabeza cuando los escucho. Alucino con rasgar una guitarra y que saque esos sonidos que sabe sacar Chizzo, o aunque sea ser capaz de imitar esa voz de león...
Y claro, ilusiones inmensas, pero me encanta imaginar que yo también puedo hacer eso, incitar el llanto de la guitarra y demostrar mis senitmientos a través de los rugidos, dando más énfasis a la canción.

Hermoso.
Dejo esta letra que espero poder dedicársela alguna vez a alguien.


El viento que todo empuja


Hoy me detuve en tu mirada que raja el velo del dolor
y supe que hay algo más que percibir
en este mundo que todo lo muele y desgarra.

Perdido por perdido ya ves da lo mismo vivo o muerto
pero tu alma es otra cosa, tu alma es la que te mueve
tu alma es mi razón, tu alma es la fuerza.

El águila muerte siempre vuelve y afina su aguda vista
hoy cualquiera puede morir sin saber como fue vivir
yo sólo espero sin dormirme en mis sueños
estar tan lejos de esta ignorancia.

Y es que sólo eso, sólo eso
despierta en mí el viento que todo empuja
sólo eso, sólo eso
que más puedo esperar, sólo eso.

Y mi mirada puede ver por la rejilla de tus ojos
para espiar tu corazón que se quedó con un pedazo de mi vida
al tiempo que yo brote de tu sangre.

Hoy que no hay tiempo que perder
que todo anda a reloj
que se destruye sin razón
y la vida muere en un discurso
y alguien se encarga de encerrarte
y otro prepara el fin del mundo
y tan lejana queda la esencia
que sólo el hecho de encontrarte para mí
le da sentido a mi vida.

Y es que sólo eso...



Me llené de nueva energía con sólo escucharla.
Como para no desprenderse nunca más de los auriculares, y no volver a caminar por otros caminos que no sean los inventados en estos ambientes virtuales.

Y la vida sigue...

viernes, 4 de enero de 2008

Callar al maestro.

Llega un día, un día en que discutiendo te das cuenta que argumentas mejor que esos que siempre te ganaron en las peleas y que siempre parecieron tener LA razón. Te das cuenta que cambiaste, que esos grandes seres que parecían tan perfectos, tan correctos, tan invencibles, son simples personas, defectuosas como cualquier otra, que su tamaño y autoridad no son tanto y sus razones ni son tan poderosas ni pueden dañarte por dentro, como antes parecía. Ese día creces, el canon que tenías establecido parece desmoronarse y todo se vuelve a estructurar.
Y no porque haya empezado a ser más sabia, más inteligente, o acercarme siquiera a la perfección que antes les atribuía a esos monstruos manipuladores de la palabra, progenitores de mi persona; sino que, desde mi oxidada adolescencia, empiezo a ver las cosas de otra manera. No todo es tan blanco, ni tan negro, ni tan virtual ni tan real, ni matemático ni relativo. Y si actúo de cierta forma es porque tengo algo que me impulsa. Y esas razones que me mueven no me deben avergonzar ni debo temer las burlas que pueda suscitar al expresarlas.
Ponerle el pecho a las balas, le dicen. Y balas de palabras, balas de ira, balas sin rumbo pero con fuerza, balas hechas del humo de su enojo...balas que no dañan a quien mantiene calmo el corazón y no se altera por necedades.
Hoy discutí adultamente. No lloré, como acostumbro cada vez que me lastiman cómo sólo ellos saben hacerlo. No los insulté, como hacen ellos cuando el rumbo empieza a volverse tortuoso. No grité mucho ni muy fuerte para hacerlos callar, no me fui por las ramas en medio de inútiles divagaciones para confundir-nos...
Por fin, luego de años y años de discutir y pelear (para seguir al día siguiente mejor que antes) me siento orgullosa de mí, porque pude defender y dejarlos en silencio. El silencio suele demostrar que ya no hay nada que decir, que el otro dijo lo último que sería necesario decir. Lo que viene después son balbuceos, por más fuerte que suene, por más bronca que contenga. En una tonta discusión se llega al punto ese en que, como si fuese una operación matemática, se llega a un resultado. Ese resultado no es absoluto, es la visión y la razón del que supo defenderse o supo atacar o supo exponer tu posición. Y justificarla, y defenderla.

La guerra, hecha con vidas ajenas, es una pavada cuando se compara a esto de jugarse la propia persona entera contra personas amadas.

Las discusiones en carácter de pelea no son recomendables, pero a veces resultan inevitables e incluso útiles. Déjenlas ser. Pueden resultar dañinas si son mal encaradas, pueden lastimar antes de tiempo a las personas que no sepan defenderse o interpretar las emociones del otro. Pero son mejores antes que la incomunicación y el silencio culpable de atragantarse las molestias por no querer enfrentar el problema. Además, las heridas que se producen pueden cicatrizar, y volver más fuerte la capa sensible de nuestra alma. Me refiero a endurecerse sin perder la ternura. Fortalecer la sensibilidad para no malgastarla con tonterías, siendo así mas receptivos con las cosas buenas y más tolerantes con las agresiones.



Empecé este año de linda manera, una manera más positiva que resulta nueva para mí. Ya aprendí, tantos años de escribirme y leerme me sirvieron para entender que, si bien no hay que negar los sentimientos, y la tristeza es uno de ellos; tampoco hay que sobre dramatizar todo ... Amores, amigos, peleas, llantos e ilusiones...todo se acomoda según se lo permitamos, según lo queramos e intentemos...
Y en estos pocos días del nuevo año, recibí una increíble propuesta. En realidad, la culminación de un pedido que hice hace ya unos meses, hijo de una vaga ilusión mía que no tenía la fuerza suficiente para hacerse notar antes. Me contacté con una revista de esta zona, de mi querida Misiones, y quizá empiece a colaborar con ella, mandando textos. Ya probé el gusto dulce de escribir y de ser leída, y que comenten qué les gustó, qué no, qué los tocó...Y no por monitor, sino en papel. Ver mis palabras en papel, verlas ir de mano en mano, mis ideas, mi tiempo, mi trabajo compartido con el resto. Sensación hermosa, sólo depende de mí concretarla. Pequeña responsabilidad.


Me queda mucho por hacer, y por suerte estoy aprendiendo a simplemente disfrutar del camino. Ya no es tan importante la meta como lo es el camino.
Tengo a mi favor esta inmensa libertad, estas nuevas ganas. Este año que empieza conmigo contenta, conmigo orgullosa de mí y contenta de haber podido derrotar a los maestros, aunque sea esta sola vez. Y conmigo a favor muchas cositas que parecen florecer dentro mío.
Y no habrá una tormenta, que no sea interna, que pueda lastimarlas.

domingo, 16 de diciembre de 2007

"¿Y si en vez de planear tanto voláramos un poco más alto?"


Cuando conocí a Mafalda, yo tenía diez años. A lo sumo, once. Fue en el inicio del segundo milenio, y me parecía tan lejana ella hablando del hombre en la luna y de los Beatles.
Conocerla fue algo inesperado: mi madre me regaló un librito de la colección clásica, el número cinco (justo el de la mitad, ni el uno, ni el diez: el cinco), y como ávida lectora enseguida lo terminé, y enseguida me enamoré.
Luego vinieron el número siete, el "30 años con Mafalda" y el magnífico "TODA Mafalda". Y cada relectura hoy me lleva a una inevitable sonrisa.
Leerla es un puente con diferentes destinos: ya sea el pasado que no viví o mi propio pasado, el inicio de un reflexión o el despertar de alguna duda, la ilusión de alguna vez insertarme completamente en su mundo (algo completamente imposible: volver a mis 6 años y jugar; y conservando mi edad actual hablar acerca de la vida y del futuro, vivir con ella, sí, con ella, la eterna búsqueda de la utopía en los paseos por su ciudad).

Mafalda tiene eso, ese poder encantador que atrapa a quienes la leen atentos y con la mente abierta. Y eso tienen los niños, una apertura total en el plano mental: son capaces de creer y confiar sin ninguna sospecha, de soñar y vivir mezclando en su vida partes muy grandes de sus sueños. Por eso es hermoso conocerla sin haber abandonado la niñez, aún siendo un poco como ella y sus juegos, pero sin estar todavía inserto en el mundo de los adultos. Que sea ella la que te tienda la mano y te presente al aburrido mundo adulto, a la tristeza de (por ejemplo) los pueblos africanos, a la impotencia ante algo como Vietnam, a algo tan monstruoso como la indiferencia de las personas, unas a otras... Que sea ella la que te ayude a crecer y te siga haciendo sonreír al bajar de la hamaca y decir "Como siempre que uno pisa el suelo, se acaba la diversión".

Ella misma es una niña; es una eterna niña que habla como adulto y que sueña como adolescente. Para siempre atrapada en sus juegos y en sus noticias, sus cinco amigos, su hermano, sus padres... La vida urbana, vacaciones en el mar...
Es todo un mundo. Y es la principal, pero no la única.
Felipe, el soñador que se angustia por no hacer los deberes y que aunque sea espera "disfrutar de esa angustia", y Manolito, el comerciante y "bestia" de grupo, fueron sus primeros amigos. Luego llegó Susanita, de una tira a otra, para pronto declarar que "lo único que quiero en la vida es ser madre". Y en unas vacaciones, llegó Miguelito, el más pequeño de los amigos, el más simple e inocente. Él simplificaba los problemas, desde enfoques tales como "lo único que sé es que los pajaritos no necesitan escaleras para subir a ningún lado".
Y en alguna tira, nació Guille, para alborotar la vida de hija única de Mafalda, preguntando las cosas más complicadas de manera simple. Creador de "paizaje pop", se maravillaba ante "todo lo que puede tener un lápiz adentro", y era el gourmet come-tierra de la familia.

Pero la última en unirse al grupo es mi preferida: Libertad, la pequeña rebelde del grupo, que exige una complicada simplicidad al resto de las personas y ella misma, sin darse cuenta, es la más complicada. Enfoca la vida desde un punto de vista socialista, altamente influenciada por sus padres bohemios. Conoce a Mafalda en la playa, y pronto se une al resto del grupo, para ser la antítesis de Susanita.

"Mafalda" es un mundo, un mundo que queda injustamente reducido a... cientos y cientos de tiras. Debería haber más, mucho más material.

La mezcla entre la inocencia y la rebeldía, el juego y la realidad. Quino, genio tímido y de mirada invisible, dibujante improvisado de trazo inseguro y con una mentalidad medio niño-medio adulto, como ella. Él la soñó y le dio vida, se deshizo él mismo al crearla y creo que nunca imaginó la repercusión que tendría. Leer a Mafalda no es solamente leer una historieta, es enamorarse de a poco de ella y de sus ideas. Y terminar admirando a Quino, no como quien idolatra a algún personaje de turno, sino reconociendo su imaginación y dedicación, y la magia que dejó en cada tira, y la enorme obra que hizo en total.


Si nunca la leyeron, hagan la prueba, abran la mente y léanla, siendo un poco niños, un poco grandes. Hay ciertas consecuencias que quizás no quieran enfrentar. Al leerla en serio, algo por dentro cambia. Y ciertas patologías, un tanto absurdas pero completamente reales, se presentan
Pueden leerla, y sufrir por no poder rescatarla de su angustia luego de escuchar las noticias. Leerla, y querer sentarse con ella en alguna plaza para mirar el cielo ("una manera azul de perder el tiempo") o jugar a los vaqueros y dispararse. Leerla y sentirla pequeña y feliz; seguir leyendo y entrar en la duda de que si es posible que tal mezcla de actitudes se pueda dar en una sola persona...Medio niña, medio adulta.

Verla bailar canciones en inglés, verla riendo o reflexionando, verla discutir con sus amigos para solamente reforzar esas relaciones, verla viviendo una vida de tinta manipulada sobre el papel, apenas trazos y dibujos; verla y sentirla tan cerca y tan, tan lejos a la vez.

Con toda mi alma, detesto los títulos. En realidad, detesto no saber qué poner acá.

Bueno, para ser concreta y no extenderme en vano, quiero darle otro carácter al blog, teñirlo con anilina, pintarrajearlo, renovar su corteza putrefacta y ... blablabla.
Sí, ya basta de tanta cháchara melodramática, de tanto amor fugaz, de tanta tristeza espontánea y pasajera y nada, ya basta de todo esto que ...cansa a cualquiera.

Y me lo digo a mí, como siempre, me hablo a mí misma a través de estos textos.

Creo que además de mis delirios y escritos sin mucho sentido, tengo que empezar a redactar cosas un poco-bastante-más reales. Cosas que puedan ser leídas por otras personas sin que éstas se cansen tan rápido y abandonen, cansadas, la lectura.

Y pienso que además la constancia me ayudará a ejercitarme en el plano periodístico, si es que realmente ese podría ser mi (buen) futuro. Porque también existe la gran posibilidad de que...el periodismo, la redacción de noticias y de análisis de hechos de la vida real, el trabajo relacionado con la redacción-expresión-comunicación....no sea lo mío.

Incluso me faltan palabras para cerrar la idea (por Dios! me dormí en lo laureles lingüísticos que alguna vez conseguí).

Esta será una suerte de ejercitación.
Como quien dice, de manera más simple, "voy a ponerme las pilas".

A pulir un estilo propio, a redactar cosas un poco más, un poco más...reales.
(y aquí es cuando te tirás a la pileta helada en una tarde de verano, esperando que la sensación incómoda pase pronto y deje el lugar al agradable abrazo del agua)


Doy cierre oficial, de esta manera, a esa etapa de la queja constante y fluctuante, de la fantasía absurda y fatalmente ininterrumpida, de ese poco de niñez atolondrada que me quedaba... Y con esto, no prentendo matar la niña que duerme en mí, sino...
Sino simplemente crecer un poco más.


(Crecer, ay nena.)

miércoles, 3 de octubre de 2007

Dulce.

Me doy cuenta lo mucho que me cuesta variar mi temática, y escribir algo agradable para leer.

Me refiero a que al leer lo que yo escriba, cualquiera pueda sentirse agradable-mente influenciado, suave-mente tocado, manchado íntegro dulce-mente...

Con palabras, ¡sólo con palabras!, lograr tanto en otra persona... Lograr una reacción, lograr algo...

¡¡¡Sacudir cada hebra de su alma, hacerlo llorar o reír apasionadamente tan sólo con leer!!!

Con palabras resumir un sentimiento, dar cuerpo a una historia o expresar algo confuso. Paisajes complejos, pintados con letras. Daría mucho de mí si tuviera un impulso en este momento, si hubiera algo fuerte que me hiciera reaccionar a mí también...

A veces me susurro lo que espero escuchar de otras bocas. Y otras veces me reprendo a mí misma por no seguir con los consejos de mi otro yo. He de ser una persona transtornada en un futuro no muy lejano, pero momentáneamente paso desapercibida entre la muchedumbre normal. En mis susurros me digo que tengo que liberarme, me digo que tengo que des-preocuparme.

Es armoniosa la situación, propicia para crecer, propicia para madurar....
A romper la crisálida, a dejar fluir todo el néctar de mi ser...que si no fluye, se contamina.




Cuando esté inspirada, he de escribir algo mejor.
Esto queda como testimonio de alegría y calma.
Dulce y anhelada calma.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Desvaneciendo las paredes de humo...

Quizá todo sea por las pastillas que estoy tomando, por darle el gusto a mi madre...
O los ensayos de la Estudiantina, dnde golpeo lo más fuerte que puedo un tambor inmenso, al compás de un ritmo simple que me costó mucho aprender...
O que hace calor, y eso me pone muy contenta...
O haber conocido un lugar tan mío, mío desde su función hasta su decorado, mío, como yo, como yo en la ciudad...

O no sé, no sé a que atribuir mi repentino optimismo, mi nueva alegría.
Y llegué a esta alegría repentina pero turbulentamente...

Hoy lloré escuchando una música sin canción, ruidos desordenados y armoniosos, que me hizo recordar muchas escenas, imaginadas o vistas en películas, de gente moribunda en plena agonía...Despidiéndose de todo lo que la rodea, sabiendo que es un momento crucial y que no puede evadir, lleno de un poder inmenso y contra el que no puede luchar...Pequeños, más que nunca, cuando la muerte nos viene a buscar, nos lleva aunque no queramos.

Hay personas que parecen amigarse con la muerte, con el hecho de fallecer, con la fantasía de morir, con el final de la vida en la tierra... Sucede cuando se llega a viejo, y se notan las diferencias con la lejana juventud. Cuando te sentís solo, sin los amigos con los que reías infantilmente; cuando tu cuerpo entero empieza a gastarse y cansarse más de lo debido; cuando ya las arrugas de tu rostro te producen rabia... La muerte se vislumbra a lo lejos, y cada día se acerca más. Es una dama linda, con una sonrisa en el rostro y una mirada de compasión, como esas vírgenes cristianas de las estampitas. Viene caminando, y te tiende la mano, y ambos saben de que pronto deberás acompañarlas. En esos casos, la muerte es como una amiga que acompaña y espera....Espera que sea la hora exacta, y se levanta de la silla donde se sentaba junto a tu cama para hacerte compañía, te toma de la mano, y juntos parten hacia algún lugar. Paz, sólo eso se siente, paz y calma da esa mujer en esos casos.

Otras veces, la muerte se ve obligada a aparecer de repente, llevándose a gente que no la esperaba. Jóvenes e inocentes, cruzando una calle o luchando una absurda guerra; o en medio de un enfretamiento humano del que cualquiera querría escapar... La muerte se asoma en cada peligro, y con una mueca de dolor arrebata de la tierra a los jóvenes a los que la hora les llega inportuna. ¡Que bronca, rabia, dolor, tristeza sienten las familias y amigos de jóvenes muertos!.

Cuando fantaseo con mi muerte, sólo pido que no sea pronto. Que falte mucho mucho, le ruego a esa señora de mirada serena que me espere, que yo la respeto pero que quier vivir más y más, quiero hacer tantas cosas...

Y en medio de esas reflexiones, pensé...

Y recordé de pronto todas las cosas que dejo oxidarse en mi corazón, que entraron un vez y quedaron ahí, intocables e imperturbables por los factores externos, pero descuidadas por mí.

Cosas valiosas que de cierta manera poseo: familia, amigos, risas, motivos para ser feliz, sueños, ganas de cumplirlos, esperanzas...Buenos deseos.

Y reí, lloré, la ciclotimia de siempre.
Tengo todo lo que podría desear. Si pudiera elegir algo más, no sabría que pedir, no sabría que decir... ¡Estoy tan llena, yo que pensaba estar vacía!


Soy tan tan necia a veces, que paso por alto las cosas valiosas, que olvido y omito todo lo que me haría feliz si sólo se lo dejase. Dejar las fantasías y empezar a vivir, con esto....

Todo depende de mí, hoy más que nunca.
Hubo cosas que no pude evitar, motivos habrá habido para que fueran como fueron...

Hoy mis días son destellos nuevos, ya no tengo que lamentarme por perder tu risa.




*Este post, de nulo valor literario, quedará para cuando vuelva a sentirme mal*