domingo, 16 de diciembre de 2007

"¿Y si en vez de planear tanto voláramos un poco más alto?"


Cuando conocí a Mafalda, yo tenía diez años. A lo sumo, once. Fue en el inicio del segundo milenio, y me parecía tan lejana ella hablando del hombre en la luna y de los Beatles.
Conocerla fue algo inesperado: mi madre me regaló un librito de la colección clásica, el número cinco (justo el de la mitad, ni el uno, ni el diez: el cinco), y como ávida lectora enseguida lo terminé, y enseguida me enamoré.
Luego vinieron el número siete, el "30 años con Mafalda" y el magnífico "TODA Mafalda". Y cada relectura hoy me lleva a una inevitable sonrisa.
Leerla es un puente con diferentes destinos: ya sea el pasado que no viví o mi propio pasado, el inicio de un reflexión o el despertar de alguna duda, la ilusión de alguna vez insertarme completamente en su mundo (algo completamente imposible: volver a mis 6 años y jugar; y conservando mi edad actual hablar acerca de la vida y del futuro, vivir con ella, sí, con ella, la eterna búsqueda de la utopía en los paseos por su ciudad).

Mafalda tiene eso, ese poder encantador que atrapa a quienes la leen atentos y con la mente abierta. Y eso tienen los niños, una apertura total en el plano mental: son capaces de creer y confiar sin ninguna sospecha, de soñar y vivir mezclando en su vida partes muy grandes de sus sueños. Por eso es hermoso conocerla sin haber abandonado la niñez, aún siendo un poco como ella y sus juegos, pero sin estar todavía inserto en el mundo de los adultos. Que sea ella la que te tienda la mano y te presente al aburrido mundo adulto, a la tristeza de (por ejemplo) los pueblos africanos, a la impotencia ante algo como Vietnam, a algo tan monstruoso como la indiferencia de las personas, unas a otras... Que sea ella la que te ayude a crecer y te siga haciendo sonreír al bajar de la hamaca y decir "Como siempre que uno pisa el suelo, se acaba la diversión".

Ella misma es una niña; es una eterna niña que habla como adulto y que sueña como adolescente. Para siempre atrapada en sus juegos y en sus noticias, sus cinco amigos, su hermano, sus padres... La vida urbana, vacaciones en el mar...
Es todo un mundo. Y es la principal, pero no la única.
Felipe, el soñador que se angustia por no hacer los deberes y que aunque sea espera "disfrutar de esa angustia", y Manolito, el comerciante y "bestia" de grupo, fueron sus primeros amigos. Luego llegó Susanita, de una tira a otra, para pronto declarar que "lo único que quiero en la vida es ser madre". Y en unas vacaciones, llegó Miguelito, el más pequeño de los amigos, el más simple e inocente. Él simplificaba los problemas, desde enfoques tales como "lo único que sé es que los pajaritos no necesitan escaleras para subir a ningún lado".
Y en alguna tira, nació Guille, para alborotar la vida de hija única de Mafalda, preguntando las cosas más complicadas de manera simple. Creador de "paizaje pop", se maravillaba ante "todo lo que puede tener un lápiz adentro", y era el gourmet come-tierra de la familia.

Pero la última en unirse al grupo es mi preferida: Libertad, la pequeña rebelde del grupo, que exige una complicada simplicidad al resto de las personas y ella misma, sin darse cuenta, es la más complicada. Enfoca la vida desde un punto de vista socialista, altamente influenciada por sus padres bohemios. Conoce a Mafalda en la playa, y pronto se une al resto del grupo, para ser la antítesis de Susanita.

"Mafalda" es un mundo, un mundo que queda injustamente reducido a... cientos y cientos de tiras. Debería haber más, mucho más material.

La mezcla entre la inocencia y la rebeldía, el juego y la realidad. Quino, genio tímido y de mirada invisible, dibujante improvisado de trazo inseguro y con una mentalidad medio niño-medio adulto, como ella. Él la soñó y le dio vida, se deshizo él mismo al crearla y creo que nunca imaginó la repercusión que tendría. Leer a Mafalda no es solamente leer una historieta, es enamorarse de a poco de ella y de sus ideas. Y terminar admirando a Quino, no como quien idolatra a algún personaje de turno, sino reconociendo su imaginación y dedicación, y la magia que dejó en cada tira, y la enorme obra que hizo en total.


Si nunca la leyeron, hagan la prueba, abran la mente y léanla, siendo un poco niños, un poco grandes. Hay ciertas consecuencias que quizás no quieran enfrentar. Al leerla en serio, algo por dentro cambia. Y ciertas patologías, un tanto absurdas pero completamente reales, se presentan
Pueden leerla, y sufrir por no poder rescatarla de su angustia luego de escuchar las noticias. Leerla, y querer sentarse con ella en alguna plaza para mirar el cielo ("una manera azul de perder el tiempo") o jugar a los vaqueros y dispararse. Leerla y sentirla pequeña y feliz; seguir leyendo y entrar en la duda de que si es posible que tal mezcla de actitudes se pueda dar en una sola persona...Medio niña, medio adulta.

Verla bailar canciones en inglés, verla riendo o reflexionando, verla discutir con sus amigos para solamente reforzar esas relaciones, verla viviendo una vida de tinta manipulada sobre el papel, apenas trazos y dibujos; verla y sentirla tan cerca y tan, tan lejos a la vez.

Con toda mi alma, detesto los títulos. En realidad, detesto no saber qué poner acá.

Bueno, para ser concreta y no extenderme en vano, quiero darle otro carácter al blog, teñirlo con anilina, pintarrajearlo, renovar su corteza putrefacta y ... blablabla.
Sí, ya basta de tanta cháchara melodramática, de tanto amor fugaz, de tanta tristeza espontánea y pasajera y nada, ya basta de todo esto que ...cansa a cualquiera.

Y me lo digo a mí, como siempre, me hablo a mí misma a través de estos textos.

Creo que además de mis delirios y escritos sin mucho sentido, tengo que empezar a redactar cosas un poco-bastante-más reales. Cosas que puedan ser leídas por otras personas sin que éstas se cansen tan rápido y abandonen, cansadas, la lectura.

Y pienso que además la constancia me ayudará a ejercitarme en el plano periodístico, si es que realmente ese podría ser mi (buen) futuro. Porque también existe la gran posibilidad de que...el periodismo, la redacción de noticias y de análisis de hechos de la vida real, el trabajo relacionado con la redacción-expresión-comunicación....no sea lo mío.

Incluso me faltan palabras para cerrar la idea (por Dios! me dormí en lo laureles lingüísticos que alguna vez conseguí).

Esta será una suerte de ejercitación.
Como quien dice, de manera más simple, "voy a ponerme las pilas".

A pulir un estilo propio, a redactar cosas un poco más, un poco más...reales.
(y aquí es cuando te tirás a la pileta helada en una tarde de verano, esperando que la sensación incómoda pase pronto y deje el lugar al agradable abrazo del agua)


Doy cierre oficial, de esta manera, a esa etapa de la queja constante y fluctuante, de la fantasía absurda y fatalmente ininterrumpida, de ese poco de niñez atolondrada que me quedaba... Y con esto, no prentendo matar la niña que duerme en mí, sino...
Sino simplemente crecer un poco más.


(Crecer, ay nena.)

miércoles, 3 de octubre de 2007

Dulce.

Me doy cuenta lo mucho que me cuesta variar mi temática, y escribir algo agradable para leer.

Me refiero a que al leer lo que yo escriba, cualquiera pueda sentirse agradable-mente influenciado, suave-mente tocado, manchado íntegro dulce-mente...

Con palabras, ¡sólo con palabras!, lograr tanto en otra persona... Lograr una reacción, lograr algo...

¡¡¡Sacudir cada hebra de su alma, hacerlo llorar o reír apasionadamente tan sólo con leer!!!

Con palabras resumir un sentimiento, dar cuerpo a una historia o expresar algo confuso. Paisajes complejos, pintados con letras. Daría mucho de mí si tuviera un impulso en este momento, si hubiera algo fuerte que me hiciera reaccionar a mí también...

A veces me susurro lo que espero escuchar de otras bocas. Y otras veces me reprendo a mí misma por no seguir con los consejos de mi otro yo. He de ser una persona transtornada en un futuro no muy lejano, pero momentáneamente paso desapercibida entre la muchedumbre normal. En mis susurros me digo que tengo que liberarme, me digo que tengo que des-preocuparme.

Es armoniosa la situación, propicia para crecer, propicia para madurar....
A romper la crisálida, a dejar fluir todo el néctar de mi ser...que si no fluye, se contamina.




Cuando esté inspirada, he de escribir algo mejor.
Esto queda como testimonio de alegría y calma.
Dulce y anhelada calma.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Desvaneciendo las paredes de humo...

Quizá todo sea por las pastillas que estoy tomando, por darle el gusto a mi madre...
O los ensayos de la Estudiantina, dnde golpeo lo más fuerte que puedo un tambor inmenso, al compás de un ritmo simple que me costó mucho aprender...
O que hace calor, y eso me pone muy contenta...
O haber conocido un lugar tan mío, mío desde su función hasta su decorado, mío, como yo, como yo en la ciudad...

O no sé, no sé a que atribuir mi repentino optimismo, mi nueva alegría.
Y llegué a esta alegría repentina pero turbulentamente...

Hoy lloré escuchando una música sin canción, ruidos desordenados y armoniosos, que me hizo recordar muchas escenas, imaginadas o vistas en películas, de gente moribunda en plena agonía...Despidiéndose de todo lo que la rodea, sabiendo que es un momento crucial y que no puede evadir, lleno de un poder inmenso y contra el que no puede luchar...Pequeños, más que nunca, cuando la muerte nos viene a buscar, nos lleva aunque no queramos.

Hay personas que parecen amigarse con la muerte, con el hecho de fallecer, con la fantasía de morir, con el final de la vida en la tierra... Sucede cuando se llega a viejo, y se notan las diferencias con la lejana juventud. Cuando te sentís solo, sin los amigos con los que reías infantilmente; cuando tu cuerpo entero empieza a gastarse y cansarse más de lo debido; cuando ya las arrugas de tu rostro te producen rabia... La muerte se vislumbra a lo lejos, y cada día se acerca más. Es una dama linda, con una sonrisa en el rostro y una mirada de compasión, como esas vírgenes cristianas de las estampitas. Viene caminando, y te tiende la mano, y ambos saben de que pronto deberás acompañarlas. En esos casos, la muerte es como una amiga que acompaña y espera....Espera que sea la hora exacta, y se levanta de la silla donde se sentaba junto a tu cama para hacerte compañía, te toma de la mano, y juntos parten hacia algún lugar. Paz, sólo eso se siente, paz y calma da esa mujer en esos casos.

Otras veces, la muerte se ve obligada a aparecer de repente, llevándose a gente que no la esperaba. Jóvenes e inocentes, cruzando una calle o luchando una absurda guerra; o en medio de un enfretamiento humano del que cualquiera querría escapar... La muerte se asoma en cada peligro, y con una mueca de dolor arrebata de la tierra a los jóvenes a los que la hora les llega inportuna. ¡Que bronca, rabia, dolor, tristeza sienten las familias y amigos de jóvenes muertos!.

Cuando fantaseo con mi muerte, sólo pido que no sea pronto. Que falte mucho mucho, le ruego a esa señora de mirada serena que me espere, que yo la respeto pero que quier vivir más y más, quiero hacer tantas cosas...

Y en medio de esas reflexiones, pensé...

Y recordé de pronto todas las cosas que dejo oxidarse en mi corazón, que entraron un vez y quedaron ahí, intocables e imperturbables por los factores externos, pero descuidadas por mí.

Cosas valiosas que de cierta manera poseo: familia, amigos, risas, motivos para ser feliz, sueños, ganas de cumplirlos, esperanzas...Buenos deseos.

Y reí, lloré, la ciclotimia de siempre.
Tengo todo lo que podría desear. Si pudiera elegir algo más, no sabría que pedir, no sabría que decir... ¡Estoy tan llena, yo que pensaba estar vacía!


Soy tan tan necia a veces, que paso por alto las cosas valiosas, que olvido y omito todo lo que me haría feliz si sólo se lo dejase. Dejar las fantasías y empezar a vivir, con esto....

Todo depende de mí, hoy más que nunca.
Hubo cosas que no pude evitar, motivos habrá habido para que fueran como fueron...

Hoy mis días son destellos nuevos, ya no tengo que lamentarme por perder tu risa.




*Este post, de nulo valor literario, quedará para cuando vuelva a sentirme mal*

viernes, 24 de agosto de 2007

Garabatos en la red.

Como cuando la hoja está en blanco, y necesitas dibujar una figura absurda y abstracta en ella, necesitas mancharla y dejarle tu marca personal, necesitas inconscientemente alegrar la blancura con tu más distorsionado pensamiento... Del mismo modo, ver mi blog con un escrito viejo, vivir tantas cosas y no poder pasarlas a palabras...Necesito escupir esto.

Hoy escribo esto como un garabato, y advierto que sale por aquí toda mi momentánea emoción de alegría y queda como recordatorio de que hay días en que río de verdad...Dejo el caparazón a un costado, cansada del peso agobiante en mi espalda.

Hoy...

Ya es de noche, e hizo calor durante toda la tarde, pero ahora está refrescando. El viento mueve las copas de los árboles de mi calle, y el ruido de las hojas es como un susurro impredecible e irrepetible. No es negro ni azul el cielo, ahora es violeta como un moretón. Es la lluvia que espera su momento, hiriéndolo mientras tanto. No hay estrellas visibles, y hoy que estoy alegre entiendo por fin la analogía entre las estrellas ausentes y las cosas buenas que en momentos tristes ignoramos.

Fue un día normal, brillante en tono sepia y con la gastada rutina diaria más interesante, no por sus hechos sino por mi visión. Cuando dicen que todo depende de con qué ojos miremos el mundo, tienen razón...Hoy desperté infantil y contenta, y fue todo como un constante juego.

Jugué a caminar por las veredas de siempre, y esta vez dominé mi alma fantasiosa y la hice soñar, soñar de enserio. Soñar con recuerdos otra vez, soñar con las risas inocentes....Soñar con el brillo del sol que parecía eterno en la siesta, soñar como se sueña cuando se está enamorado o muy agradecido con la vida.
Jugué a ser diferente. A ser como quiero ser, ser amable lo más posible, ser alegre, ser yo pero pulida y brillante. Hoy fui como era cuando mi mente no se atormentaba con ideas absurdas y complicadas, cuando mi cabeza no era un laberinto de humo... Hoy fui sencilla, hoy estuve alegre.

Jugué a vivir, a vivir de en serio. El sol, la frescura, el sabor, los sonidos...todos juntos de manera presnte, presente de verdad. Olvidé los dolores, olvidé las sombras, olvidé y redescubrí...


Mañana tengo planeado un encuentro con mis amigos. Mis amigos son especiales, son algo de lo mejor que pudo darme la vida...Mis relaciones con ellos, nuestros vínculos, nuestros abrazos son de verdad, son sinceros, son suaves...Somos ellos y yo, sin máscaras ni poses. ¡Es tan fácil desnudar el alma , maltrecha y confundida, con ellos!



Seré yo, yo sin ideas tontas, yo sin prejuicios, yo sin mi carcaza obsoleta y gris.
Yo, infantil y simple, pura y feliz.

Infantil como cuando me perdía en sus arrugas y sus historias, y feliz como cuando te abrazaba en la realidad.

domingo, 12 de agosto de 2007

Ilusión I.

La ruta será nuestra, desde nuestro principio hasta nuestra meta. Todos nuestros, completamente, también serán los momentos que viviremos lejos de la pequeña ciudad.
Ya nos imagino armando las carpas, ya nos veo riendo bajo el sol de la tardecita, y contando las estrellas en la madrugada, y preparando todo improvisadamente para sobrevivir allá. Las bromas, la alegría, los recuerdos viejos, las nuevas vivencias. Las similitudes y las diferencias entre nosotros, siempre en roce gozoso.

¡Cuántas ganas tengo de que llegue ese día!
El día en que escapemos hacia la naturaleza.
Sí, en que la conozcamos en nuestra piel, que nos llene los ojos y alborote los sentidos.
Llegaremos y nos recibirá con sus rayos. La madre nunca abandona al hijo, siempre tiene lugar en el regazo para nuevamente recibirlo. Una madre no se enoja, la madre lo perdona todo.
Será hermoso el reencuentro con ella, con la primigenia matrona de todas las estirpes humanas.


No necesitamos grandes presupuestos para ese evento irremplazable.
Bastará con llegar allá, caminado si es necesario, peregrinando de esa manera al templo improvisado de nuestros maltrechos sueños.
Seremos felices allá, tan solo eso.


Tan felices, que quizás llueva como bendición del cielo.

martes, 31 de julio de 2007

...and I want to thank you.

Y este idioma está muy lejos de serme fácil. Pero oírlo, leerlo, me remota a tu imagen, a tus palabras y tu esfuerzo por traducir esas letras en aquellos años en que estábamos tan lejos de crecer.

Pasamos tantas cosas juntas y hubo tantos altibajos que hoy ya no puedo recordar ni el sol que hicimos una vez ni las nubes que lo taparon. Y vos sabés que soy una negativa y amarga de mierda, siempre fuiste sincerca y diplomática para decirme que...La vida es más bella de lo que yo quiero hacerme creer.

Y no sabés cuánto me emociona tener una persona así cerca de mí, cerca dentro de todo, que me refute mis ideas, que me mande sutilmente a la mierda para hacerme entender que no todo está mal...Que lo mire, que no me cierre.

¡Gracias!

Yo pinto mi vida como un cuadro gris, y sos objetiva y honesta, y me decís que lo pinto de manera horrible. Y ahí lo veo mejor, y ¡es impresionante como todos los colores parecen renacer!. Me hiciste bajar a la tierra, sin quererlo ni planearlo. ¡Qué tonta me siento ahora!.

Gracias, muchas gracias, por decirme lo que necesitaba oír.
Gracias por no callar, por decirlo, por mantener la conversación.

Tengo una etapa retrógrada, soy como esos niños que se encaprichan con algo y lloran por alcanzarlo. Aunque eso me haga mal.

Y perdón por ser tan necia y negativa, sabés que es algo más fuerte que yo. Ya te imagino acostumbrada a mi cara larga, a mi terquedad, a esta manera tan insoportable de ser. Ya te veo cansada, y lo entiendo perfectamente, murmurando puteadas que al final te tragás. Yo no entiendo como soy, menos entiendo cómo me soportan.

Y sé que habrán miles de discusiones más, miles de momentos que podemos improvisar, incluso habrán muchas personas que nos harán reír y llorar a lo largo de este tiempo...

Pero como vos, ninguna.
Y hoy, que el tiempo me agarre una,
te sigo queriendo
tanto o más que antes.


Fue muy bueno crecer a tu lado, y aunque siempre hubo otras personas también, tu lugar será para siempre en mi memoria irremplazable.

Gracias, simplemente, gracias por taaaaanto.

♥

viernes, 27 de julio de 2007

Inexcogitable

Puedo decir que de nuevo empiezo una nueva etapa. Puedo decirlo y sentirlo, y luego olvidarlo, y así dejar pasar todas las cosas que quería retener y omitir las que quería modificar. ¡La historia de mi vida!.

Hoy me siento más confundida que nunca, respecto a mi futuro y al color de mi alma. Hoy no sé si decirme que pretendo poco y con eso me conformo o en realidad pretendo demasiado y ni así me conformaría...Hoy no sé cómo mirarme frente al espejo, la resignación ya está tan gastada que la dejé de usar.

Durante todo el día fantaseo, diurnas y fugaces fantasías, como escape a mi realidad. Algunas personas usan drogas, otros tocan música, otros escriben larga y vagamente... Yo no puedo dominar lo que mi imaginación me obliga a pensar, y aunque evada ciertas ideas siempre termino pensando en algo relacionado, y he ahí un terrible laberinto.

Mezclar los sueños con la realidad es mi pasatiempo preferido desde que soy muy pequeña.

Pero hoy que crecí según mi DNI, que debo madurar, que debo vivir de otra manera... Resulta una terrible carga seguir soñando absurdamente. Ni siquiera es una molestia, le debo a mi imaginación muchas cosas: muchas ideas que desembocaron en interesantes escritos, muchos alentadores sueños que hoy se secaron, una idea más colorida del mismo muro que todo el mundo encuentra como gris.
Resulta más bien como un compañero al que se deja de soportar porque es tanto el trayecto juntos que la simbiosis empezó a flaquear; es un cascarón que recubre un cuerpo que está madurando y desea salir.

Mi imaginación fue mi crisálida durante muchísimo tiempo. Me refugié del mundo en ella, y me angustia mucho pensar en dejar ese estado de armonía y comodidad, total control, experiencias agradables y dulces. Pero el tiempo pasa. Me está llegando una nueva etapa, tengo que animarme y salir de a poco de ahí. Y pienso que lentamente porque no podría animarme a salir afuera, sin estar preparada.

Y en mí hay una amalgama entre el sentir y el pensar.
¡Cuántas veces lo habré dicho!


Me gusta la comparación que se acostumbra hacer entre una persona y un árbol. Hoy descubrí que el árbol monstruoso no sólo posee inmensas raíces que destruyen cada vez más las baldosas de la plazoleta, sino también tiene, con aspiraciones de cielo, ramas inmensas, llenas de magníficas hojas verde brillante. Verlo solamente desde abajo resulta tenebroso y desagradable, incluso se asemeja a la estructura de las ideas y fantasías que constatemente me dominan. Sus raíces son retorcidas e inmensas, y forman extrañas figuras en el suelo. De sus ramas más bajas cuelgan otras extensiones que de haber tocado el suelo habrían sido iguales que las raíces, pero quedaron para siempre como un manto tupido, como un manojo de cabellos secos que cuelgan de una cabeza inerte.
Pero mirando hacia lo alto, la impresión es totalmente diferente. Sus ramas parecen alzarse intentando alcanzar algo. Algo como una nube, algo como una estrella. Ramas pretensiosas que no soportan la existencia bajo el suelo, de manera aburrida. Ramas que aspiran a más, que crecen queriendo alcanzar algo más. El viento, en la ambivalencia de amigo y rival, y los pájaros con sus trinos, serían los únicos que las acompañen en la altiva danza que inventan.
El árbol no eligió sus raíces, fueron ellas las que lo "ayudaron a ser", fueron ella el principio de su vida. No es capaz de maniobrar la orientación de sus ramas, de expandir o limitar su crecimiento. El las siente crecer, se esfuerza por satisfacerlas. Y es a la vez un ser capaz de nutrirse y de albergar a otros.

Y hay cosas que no puedo controlar, ni mis fantasías ni ciertos factores de mi entorno.
Y mi pretensiones, hoy desinfladas y apagadas, no son definidas ni estables.


¿Y cómo explicarle al mundo que mi crisálida es mi refugio, mi utopía terrenal; y mis ramas dibujan en el cielo sinuosas figuras, como planos, pero temen concretarlas?
¿Con qué palabras adornar mi simple deseo de soñar para siempre?

miércoles, 18 de julio de 2007

Per Pacem.

Fue en una mañana del verano antepasado, mientras la música sonaba con alegría en la cocina; puedo incluso recordar exactamente la canción y la emoción de sentirla...cuando sucedió, acontecimiento determinante de los meses venideros. Dicen que fue la expresión de algo que se venía gestando, un peligro latente que un día explotó. Eran altas las probabilidades de que una cosa así sucediera, en cualquier momento. Y sucedió, y en su momento no pareció algo muy grave...

Las semanas pasaron, todos atribuyeron las dolencias a un problema psicológico, mero intento de llamar la atención... Si había dolor o era fingido en ese momento, nunca más lo podremos saber. Lo que sabemos es que hubo otra vez, un nuevo tropezón, y esta vez se terminó de accionar esa horrible máquina de sufrimiento. Un sufrimiento que no sólo afectaba al cuerpo, sino que desgarraba en jirones el espíritu maltrecho y septuagenario...

Y los días siguientes fueron llenados con dudas y penas, y fue tan larga la agonía que los meses quedaron como eternos. Y hoy no son lo que eran, hoy ya no hay necesidad de las visitas y los medicamentos... Hoy ya no tiene sentido quedarse un domingo a la tarde, a ver morir el día...sola.
La mayor pena, la de ella. Cuatro paredes y un televisor, el sol en las tardes y el mate del domingo. La familia que hace su vida, esforzándose por no soltar su mano, pero ella ya lo sabe: la deberán soltar, o ella se soltará sola. Ella lo sabía, lo sabía y lo sentía. Llega un momento, el momento final, en el que entendemos la mortalidad. Saboreamos tristemente los recuerdos; y revivimos mil veces los momentos más queridos, en el interior de nuestra mente.
Abrazamos fuerte a la vida, pidiéndole que no nos suelte.
Y un día entendemos que no significa soltarla y abandonarla, sino abrazarla completamente y amarla, tal como es, aceptando su final.


Desde que entendemos que la carne que comemos fue alguna vez una vaca, sabemos que la muerte no sucede sólo en películas de acción o en tierras lejanas, y que incluso puede resultar necesaria para equilibrar la vida de otros. Si crecemos en un ambiente bélico, seguramente eso es aún más común, y sos más conciente de la fragilidad de cada día. Occidentales, sedentarios y pacíficos; la muerte se nos pinta como un horizonte lejano, no como la amada utopía que se intenta alcanzar, sino como el horizonte que es alcanzado por otros.Es algo lejano, terrible y triste, pensamos que sí, es parte de la vida, pero no de la nuestra. No la sentiremos, ¡no!, es una etapa más...

Un día, por fin, entendemos: Somos frágiles, volátiles, efímeros. Somos tan poco, y sentimos tanto. ¿Cuánto sentiría, entonces, cada ser vivo, por pequeño que sea? De tan necios, no consideramos lo relativo de todo. Y no podemos decir que la consideramos sin sentirla, porque es algo insuperable por la razón. Ver la palidez y notar la ausencia de brillo en los ojos abiertos y perdidos, ¿de que raciocinio me hablas? No hay razón que no se quiebre y se avegüence. La mente enmudece ante ciertos acontecimientos, y el alma domina el control.

Somos parte de una cifra que muere, seremos alimento de otros como alguna vez precisamos de algunos para alimentarnos. Nacemos-Morimos. De si lloramos o reímos en el medio, de eso se trata todo.

Hay cosas inevitables.
La muerte, ahí está. Si fuesemos inmortales y no envejecieramos nunca, no serviría el tiempo, no sería nada más que un continuo suceder de cosas.
Que a medida que sucedan, perderán valor.
Nuestra mortalidad nos hace valorar todo.
Sentir todo quemando la piel, y desgarrando la garganta en cada llanto.
Todo lo nuevo, lo viejo, lo deseado, lo doloroso, lo gratificante...

Hay cosas imprevisibles.
Como haber podido sentir tu risa inocente ante un comentario pavote.
Como verte sentado en un asiento cualquiera, y sentir que se abre algo bajo mis pies, y rememorar, revivir... Sos dueño de mis sensaciones.
Como sin pretenderlo, contruir una sólida relación con muchas personas. Un sentimiento de unión, más fuerte que cualquier ventisca adversa....Sin pensarlo, plantar cimientos. Inamovibles.
Como no esperar nada y de golpe recibirlo todo, inesperadamente cuando las más fieles esperanzas empiezan a titilar, atemorizando con apagarse....

Habrá, yo sé, mañanas y tardes de sol. Risas y juegos, alegría pura y sana en algún futuro no muy lejano. También puede repetirse la necrosis y la permanente agonía, mis ríos de tristezas internos no llegarán a secarse nunca, y cuando llueva mucho deberán aflorar. Lo harán, lo sé.

Sucederán tantas cosas, ya las siento latir, ya las imagino gestándose latentemente en algún rincón del planeta, y desde alguna parte de mí, obtienen fuerzas.
Crecen, como yo. Lo importante, lo destacable, es cómo, cuánto... hacia dónde, ¿por qué?¿para qué?...
Estan, existen. La razón enmudece.


Y todas, buscando equilibrio.



Universus, per pacem.


Equlibrio

Será un estado, un modo de vida, alcanzado luego de mucho esfuerzo.
Juntar lo impredecible con lo inevitable, y lo deseado con lo aceptado.
¿Qué tan difícil puede ser?

martes, 17 de julio de 2007

Aunque no quiera confesarlo, estás.
Como recuerdo de felicidad...
Nadie entiende, ¿por qué tanta obsesión?
Ya todo se pudrió
y tu imagen, intacta.


No podría explicarles
que fuiste lo más cercano a la utopía
que pude probar

y fuiste, así en pasado
y hoy sos uno más
sentado en nuestra pequeña ciudad
¡Si supieras cuánto pienso en vos!

Ya no como algo especial, como eso que fuimos,
como eso que intentamos ser...
Te pienso, como amigo
como alma imposible de entender
y conocer.
Te pienso y recuerdo
y hay veces que quiero gritártelo, para que me digas algo que me calme
y hay veces que razono; ¡soy tan tonta!, y callo....

quiero estar con vos por siempre
quiero que esto no termine más
quiero ser tu amigo siempre....

¿Qué tanto de cierto había en esa canción?